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martes 30 de junio de 2009

NUEVO PERIÓDICO - JULIO 2009 - DESCÁRGATELO!!!





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EL NUEVO PERIÓDICO

"EL ÁNGEL DEL BIEN"

JULIO 2009


domingo 17 de mayo de 2009

AUDIOLIBRO - AVE CRISTO - CHICO XAVIER


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domingo 5 de abril de 2009

AUDIOLIBRO - EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO - ALLAN KARDEC


YA DISPONIBLE EL AUDIOLIBRO "EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO" - ALLAN KARDEC


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sábado 4 de abril de 2009

Un día en la vida de Allan Kardec

París, a pesar de ser “La ciudad luz” es triste en invierno. Aquella tarde también lo era. La nieve caía lentamente, pero Kardec sentado en su despacho, no observaba lo que ocurría al otro lado de los ventanales. Estaba preocupado, encerrado en sus pensamientos, un dolor, un sufrimiento marcaba su rostro austero. Eran días difíciles. El dinero no alcanzaba para las publicaciones, al tiempo que llovían las cartas de elogios y quejas protestando por la publicación de “El libro de los Espíritus”, que había tenido un eco en el mundo intelectual.

En pugna dos fuerzas tenía enfrentadas a él. “El materialismo” que no aceptaba que la Doctrina Espírita impulsara al hombre en la dirección de Dios y las “clericales”.

Con el corazón oprimido recordó como los Espíritus le habían despertado. Cómo se había iniciado todo “aquello”.

Recordó como su amigo el Sr. Fortier, magnetizador como él, con el que mantenía una gran amistad desde hacía 25 años, le había hablado por primera vez de las mesas giratorias. De las mesas danzantes. Era el año 1.855.

Y cómo en casa de la Sra. Plainemaison, sensitiva, a la que acudieron para presenciar el fenómeno, su amigo el Sr. Fortier le decía ¡Pregunte! ¡Pregunte! Y el preguntaba “mentalmente” y la mesa contestaba con golpes a sus preguntas.

Después de varias visitas comprendió Hipólito León Denizart Rivail, pues entonces mantenía su verdadero nombre, que era un fenómeno diferente y que fuerzas inteligentes se encontraban detrás de todo aquello.

Y estando absorto con sus pensamientos, la puerta se abrió y entró en el despacho su esposa “Amelia Gabriela Boudet”.
- Hipólito, acaban de traer este paquete para ti…

Lo recogió, era un paquete humedecido, cortó las cuerdas que lo rodeaban y lo abrió.

Era un libro de color verde, en cuero de Rusia, con sus hojas raídas y amarillentas por el uso. Unas letras impresas en oro decía “El libro de los Espíritus”. Y más abajo Allan Kardec.

Observó sus hojas desgastadas y entre ellas encontró una carta. Desplegó el papel y leyó:

-Señor Kardec, permítame saludarle con mucha gratitud, este libro salvó mi vida.

-Yo soy Joseph Perrier y hace muchos años que trabajo de encuadernador en París, siendo muy aceptado.

-Le tengo que hacer un poco de historia, pero permítame que le ofrezca este libro para que usted lo tenga de recuerdo, porque a este libro le debo la vida.

Kardec respiró profundamente y siguió leyendo la carta que decía…

-Yo vivía feliz. Tenía un hogar. Me había casado hacía pocos años y mi esposa llenaba todas las ilusiones de mi vida. Todo me sonreía. Profesionalmente estaba trabajando bien… Pero un día una enfermedad nefasta, cruel, marcó nuestra existencia y fue consumiendo la de ella, hasta que murió.

-Fue todo tan rápido Sr. Allan Kardec que no conseguía comprender porque pasaba esto. Materialista, ateo, no aceptaba que hubiese un Dios capaz de llevarse de mi lado a alguien tan amoroso, tan gentil, que había alegrado mi vida. Y ya mi vida no tenía sentido.

-Después de que ya la había sepultado, solamente una idea rondaba mi cabeza. Era la del suicidio. Para que seguir viviendo. Qué razón había para que me mantuviera con vida, mientras ella estaba al “otro lado”, según decían las religiones de la vida. Pero yo no tenía ninguna prueba, no tenía ninguna evidencia. Ella no estaba más a mi lado, no afectaba mis sentidos, y mis sentimientos estaban destrozados por la ausencia de ese ser tan amado, tan querido.

-Una noche paseando por el Sena, no hace mucho tiempo señor Kardec, esa idea constante del suicidio continuaba rondando mi mente. Avancé por el “Puente Nuevo”, la niebla parecía cubrirlo todo. Apenas se veían las farolas iluminadas y dije: “Este es el momento”. Miré las aguas turbulentas del Sena en las que algunos pedazos de hielo ya empezaban a marcha y dije “Sí ¡Ah querida mía, si realmente me esperas estaré allí del otro lado muy pronto! Y cuando fui a parapetarme en el borde del puente “algo” cayó a mi lado que me llamó la atención, me distrajo y miré. Me agaché y lo recogí. Era un libro. Con él en la mano busqué una de las farolas para ver de que se trataba. Era un libro humedecido por el rocío que había caído en la noche y que decía: El libro de los Espíritus”. Abajo alguien había escrito “Este libro salvó mi vida”.

-No sabía qué actitud tomar… El instante en que quería matarme había pasado y la curiosidad por saber de qué se trataba ese libro que decía “…que había salvado la vida a alguien” alguna cosa tendría.

-Emprendí el regreso a mi hogar y pasé el resto de la noche leyendo este libro.

-¡Ah señor Kardec, yo quiero agradecerle a usted que me salvó la vida!

-Ahora sé que este libro es maravilloso y doy gracias a usted que fue quien lo escribió y quien escuchó las voces de los Espíritus para darme una orientación.

-Recíbalo entonces con mi profunda gratitud porque nunca habré de olvidarme que gracias a usted no me he matado.

Y escribió también en el libro “A mí también me salvó la vida”.

Allan Kardec sintió que le corrían las lágrimas por las mejillas y pensó “que poca importancia tenía la incomprensión de los demás o la intolerancia cuando en realidad alguien venía a agradecerle el haberle salvador la vida”. Y lloró.

Ese fue un hecho “importantísimo” en la vida del notable Maestro codificador del Espiritismo, porque de esa manera, en la hora crucial en que el sentía el desamor de la gente, llegaba una prueba de gratitud que todos de alguna forma necesitamos en un momento de nuestra vida. No porque hagamos el bien o ayudemos a alguien esperando la recompensa, sino también porque se necesita una palabra de estímulo.

Juan Miguel Fernández Muñoz
Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

Para ti, Allan Kardec el sabio de Lyón.

A ti , quiero decirte desde mi pequeña humildad de la que soy consciente

gracias, muchas gracias por ese hermoso tesoro de Codificación.

Tú, nos diste la Luz, la Luz de la espiritualidad,

nos abriste el camino a la verdad,... y desde ese hermoso lugar en que te encuentras

porque hermoso es el lugar,... todos, te damos las gracias

por abrirnos el camino a la espiritualidad.

!!Más!!, como eres grande entre los grandes en ese mundo en el que estás

te pedimos humildemente nos sigas ayudando con


tu Luz y verdad.

No nos dejes de la mano, y ayuda a los hermanos de la Codificación a continuar

pues somos frágiles y débiles y podemos fallar

sin darnos cuenta de que atrasamos en el camino del bien

para poder alcanzar el perdón y la perfecta espiritualidad que nos acerca a Dios,

al Maestro y a todos vosotros en ese MAS ALLÁ.



Un abrazo

Aurora Vaz Caballero

POESIA GANADORA - DEDICATORIA A ALLAN KARDEC

ALLAN KARDEC

Monsieur, Hippolyte León
eminente educador
amante de las letras,
estricto en su reflexión.
Lionés de nacimiento,
cierto día
un gran amigo le habló
de mesas en movimiento
pidiéndole su opinión.
No hay efecto, sin una causa
fue su contestación
que una mesa, se mueva sola
acapara mi atención.
Viendo que la madera
contestaba sin temor
a la serie de preguntas
que sabiamente preparó
estudiare esta causa
con suma dedicación.
Ya que una mesa
cerebro, no puede tener
ha de haber una razón
para saber responder,
pensó, esto requiere estudio
y mucha seriedad
he de cambiar mi nombre
para poderlo firmar.
Allan Kardec adoptó
por sensata inspiración
de esa energía que mueve
los muebles a discreción.
La explicación fue dada
clara, para no dudar
somos almas liberadas
habitando el más allá.
Somos la parte eterna
de unos cuerpos que habitaron
en algún lugar de la Tierra
simplemente como humanos
que venimos, claramente decididos
a demostrar que la vida
que para el cuerpo es efímera
para el alma, es infinita.
De todas esas peguntas
que el maestro preparó
surgieron fuertes los libros
de la genial Codificación.
Allan Kardec, mucho se agradece
Tu trabajo, y Tu tesón
que ha facilitado
comprender la vida mejor
ver, que somos eternos
que hay una vida Mayor
que nos espera a todos
sin ninguna distinción
para preparar con cuidado
una nueva encarnación.

C.E.y.D.E
Manuel de Paz - Enero del 2009

DESPERTAR AL CONOCIMIENTO ESPIRITISTA

Gracias a Hippolyte Léon Denizard Rivail, con seudónimo Allan Kardec, que dedicó quince años de su vida para codificar las enseñanzas de los Espíritus superiores, que por mediación de muchos médium nos enviaron para despertar a la humanidad terrestre del letargo en que se encuentra; sacrificando su bienestar económico y social.

Soportando las burlas de los incrédulos, abandonado por amigos, sólo por el hecho de defender unas ideas nuevas y progresistas, que un día trasformarán a la humanidad terrestre. Nada de eso le importa ante la enseñanza que estaba recibiendo de los Espíritus. Sin duda alguna, demostró su elevación Espiritual, dando muestras de sacrificio y abnegación.

Mi despertar a la doctrina Espiritista fue muy temprano, ya que reencarné en una familia espirita. Ya de muy pequeño estaba presente en los trabajos, que en mi casa realizaban mis padres, pues entonces los espiritas en su mayoría trabajaban en los hogares familiares.

Todo lo que yo escuchaba en las reuniones de estudio o mediúmnicas, (con solo ocho años que yo tenía) me parecía tan normal y con tanto sentido, que me llenaba una visión espiritual y de esperanza en el futuro.
Con doce años ya veía la reencarnación como una verdad patente en mi alma, que me llevaba a comentarla con mis amigos como una verdad inalterable.
En España por aquellos tiempos, (sobre el año 1970) el Espiritismo no estaba legalizado para poder trabajar sin trabas por parte de las autoridades. Sólo se permitía la religión oficial y como consecuencia no se podía legalizar y poder formar centros de estudios, por lo que mi profundización en el estudio de la doctrina Espirita no se llevo a cabo por ese motivo; pero no sólo ese impedimento burocrático fue la causa, pues también en la juventud, con la vivencia de las sensaciones, le llevan a uno a la despreocupación de las cuestiones espirituales.

Tenía yo dieciséis años cuando mi padre desencarnó y como consecuencia los trabajos Espiritas ya no se realizaban en mi casa, porque aunque mi madre también era Espiritista, era mi padre el que llevaba los trabajos; todos los libros que tenía de Kardec, los repartimos entre todos mis hermanos y yo, leyéndolos ocasional mente, me consideraba Espiritista, a pesar de no saber quién era Allan Kardec, ni que era el Espiritismo.

Con veinticinco años, a consecuencia de una disminución de la jornada laboral y una inquietud por el estudio Espiritual y por el deseo de que hubiese un lugar donde poder trabajar en el estudio de la doctrina Espiritista, me llevó a estudiar todos los libros que tenía de mi padre, (la mayor herencia que un Espíritu encarnado puede tener).
En aquella época yo ignoraba que el espiritismo en España ya estaba resurgiendo, con centros ya legalizados que existían, promovido por la Federación Espírita Española que estaba trabajando para la organización de los centro espiritas.

A consecuencia de una dolencia de un familiar mío, que fue a visitar a Juan Martín, (trabajador espiritista que sabía trabajaba con mis padres) me enteré que junto con otros hermanos Espiritas había formado un centro en el 1994. Nada más enterarme fui a hacerme socio, comenzando así mi instrucción en la doctrina Espiritista. Entonces fue cuando conocí verdaderamente la doctrina Espirita y quien era Allan Kardec estudiando todos los libros de la codificación Espirita y otras obras complementarias, con contenido de las enseñanzas Espiritistas; estudiando también los cursos sistematizados, referentes a la codificación de Allan Kardec.

No sé como hubiera sido mi vida sin el conocimiento del Espiritismo; pero si se como es con este conocimiento, es clara y esperanzadora, me da una visión de armonía y justicia en todo lo que sucede a mi alrededor y conmigo mismo, al igual que me da mi identidad como ser inteligente y me presenta mi pasado, mi presente y mi futuro, ayudándome también a controlar mis instintos y pasiones.

No sé si en el mundo espiritual, antes de reencarnar, me comprometiera para trabajar en la doctrina Espirita; pero si se que quiero contribuir, dentro de mis posibilidades, en divulgarla y tratar de llevar a cabo mi reforma moral, que sin duda alguna, sin esta enseñanza Espirita me sería más difícil aún.

En reconocimiento a tantos hermanos espíritas que dedicaron parte de sus vidas a la divulgación, es mi deber el esforzarme por seguir los trabajos que otros hermanos Espíritas empezaron y me esforzaré por hacerlo lo mejor que pueda y sepa, procurando que no falten lugares de estudio Espírita, para que los encarnados y desencarnados que lo deseen, tengan un lugar para aprender quién somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, con el Espiritismo. (Cuando desencarne veré que no me esforcé lo bastante)

Mi reconocimiento a Hippolyte Léon Denizard Rivail con seudónimo, Allan Kardec, por su trabajo que tan importante ha sido para mi caminar por la vida material. Uniéndome así a tantos hermanos que le mandaban cartas de agradecimiento a su hogar terrenal cuando estaba codificando la doctrina Espiritista. Yo le mando mi agradecimiento, a su hogar Espiritual.

Jose Garcia-Abadillo Padilla
Presidente del Centro espírita “Camino de la Luz”
Manzanares (Ciudad Real)

martes 31 de marzo de 2009

JUICIO CRÍTICO SOBRE LA CODIFICACIÓN ESPÍRITA

En este especial “Allan Kardec” en donde homenajeamos la gran labor del insigne codificador de la doctrina espírita, hemos querido transcribir un hermoso trabajo que hicieron los “Grandes del Espiritismo” en España a principios del siglo XX. Se trata de un juicio crítico de sus obras de la mano de espíritas como Amalia Domingo Soler, La gran señora del Espiritismo.

Habiendo llegado a nuestras manos, nos parecía injusto dejarlo en la sombra o sólo en el conocimiento de unos pocos y es por ello que os hacemos entrega de este insólito documento.

Debemos también resaltar que el examen sobre “El libro de los Espíritus” debía haber sido hecho por el conocido D. Manuel Sanz Benito, que según nuestras informaciones, fue uno de los presidentes de la Federación Espírita Española. En vista de que tuvo serios problemas de corazón y no pudo entregar su trabajo, este no fue publicado nunca. El Ángel del Bien ha querido, en cierta manera, incluirle en este homenaje haciendo que su nombre no cayera en el olvido y… ¿Quién mejor para hacer el trabajo de uno de los primeros presidentes de la F.E.E. que su actual presidente? Así es que en este especial, nuestro querido amigo y presidente Salvador Martín ha querido ayudarnos preparando la parte que el Sr. Sanz Benito no pudo entregar.

Esperamos que a todos os guste tanto como a nosotros y que sirva para que aquellos que no conozcan el Espiritismo y lean este artículo puedan interesarse por las obras de Allan Kardec.

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SOBRE "EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS"

De la misma manera que ha vencido hogueras, el Libro de los Espíritus va venciendo a la Ciencia habiéndosele adelantado en muchas cuestiones no sólo 151 años que han pasado de su publicación sino los que estarán por llegar porque aquella irá confirmando uno a uno todos los puntos en los que este libro dio un paso más que ella.

Jesucristo no escribió nada y se dejó mucho por decir, algo que comprobamos en pasajes como en su conversación con Nicodemo. Diálogo que representaría a la Ciencia de la época hablando directamente con el propio Jesús, y respondiendo éste a tres cuestiones fundamentales. La humanidad no estaba preparada intelectualmente para recibir muchas informaciones
¿Eres tú Maestro en Israel y no comprendes esto?.(Conversación con Nicodemo hablando de la transmigración de las almas, San Juan Cap.III)
Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. (Hechos Cap. II, v. 17 y 18)
Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.(San Juan Cap. XIV, v. 15 y 16)
A media mañana del 18 de Abril de 1857, un sábado de primavera en el Palais Royal de París se presenta públicamente la primera edición de El Libro de los Espíritus, en esa misma tarde ya estaba en manos de Víctor Hugo, que desde el principio de los fenómenos había tomado de las “mesas parlantes” pensamientos de los poetas “muertos”, y también en el de otras tantas personalidades afines a la realidad espírita como Dumas o Lamartine. La segunda edición, del 18 de marzo de 1860, añade en el título el término Filosofía Espiritualista y contiene los principios de la doctrina espírita sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los Espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente y futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los Espíritus Superiores con la ayuda de diferentes médiums. Los Espíritus Superiores refieren ser comandados por el Espíritu de Verdad.

El 1 de mayo de 1864 la Iglesia lo coloca en el Index Librorum Prohibitorum, por el que la Iglesia prohibe la lectura de esas obras a sus fieles, lista creada por la Inquisición y que se ha mantenido hasta el año 1966, ¡qué gran honor para El Libro de los Espíritus estar en esa lista, junto a Galileo, Copérnico, Pascal, Rousseau, etc!

El 9 de octubre de 1861, siendo las diez y treinta horas de la mañana, en la explanada de la ciudadela de Barcelona, fueron quemados por orden del obispo de la ciudad 300 volúmenes y folletos sobre Espiritismo, entre los que se encontraba El Libro de los Espíritus. Una muchedumbre llenaba la calzada y cubría la inmensa explanada donde se levantó la hoguera, al grito de ¡Abajo Inquisición!.
Los principales diarios españoles daban detallada cuenta del suceso, y la prensa liberal lo condenaba. Y en la Sociedad de París se recibía la siguiente comunicación…Era necesario, que algo arrasara de un violento golpe a ciertos espíritus, encarnados, para que decidan ocuparse de esta gran doctrina que viene a regenerar al mundo. Nada en vuestra tierra se hace inútilmente y los que inspiramos el auto de fe de Barcelona sabíamos que obrando así le haríamos al Espiritismo dar un gran paso hacia adelante. Este hecho brutal, desconocido para los tiempos actuales fue consumado para llamar la atención de los periodistas que indiferentes dejaron decir y hacer obstinados en permanecer sordos, respondiendo siempre con mutismo la búsqueda de propaganda de los adeptos de esta idea. Pero, con este hecho han debido ocuparse para afirmarle o desmentirle dando lugar a una polémica que ha de concluir por dar la vuelta al mundo y de la que el Espiritismo obtendrá beneficios. La retaguardia de la inquisición porque lo hemos deseado acaba de realizar su último auto de fe. Un Espíritu (Santo Domingo de Guzmán).
Apenas 27 años después se celebraría en el mismo lugar la Exposición Universal y al mismo tiempo el Primer Congreso Internacional Espiritista de todos los tiempos. Y diez años después uno de los aniversarios del auto de fe congregaría siete mil espiritistas en la plaza de la ciudadela. Ningún libro hasta el día de hoy pudo encontrar mejor forma de divulgación.

Escrito en forma dialogada como la filosofía clásica es resultado de las respuestas a las preguntas que hiciera Denizard Rivail, (que adoptó el pseudónimo de Allan Kardec recomendado por un espíritu para que su fama literaria como pedagogo no se confundiera con el libro que daría inicio a la Era Espírita), respondidas por los Espíritus desde muchos puntos del planeta, bajo la dirección del Espíritu de Verdad.
Está dividido en cuatro partes o libros y en 1019 preguntas, y sería pretencioso por nuestra parte saber qué destacar de una obra inspirada por las mayores autoridades del conocimiento humano a título póstumo. Por lo que es fruto únicamente del azar que colocamos algunas cuestiones dentro del limitado espacio que se nos ofrece, pero que nos permite este hojear el libro como la mejor forma de que él hable de si mismo.

En la Introducción se crean palabras nuevas como espiritismo para distinguirla de espiritualismo.
Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Encontramos la prueba de su existencia en el axioma que no hay efecto sin causa, buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre y vuestra razón os contestará.

Están habitados todos los globos que circulan en el espacio sea por vida material o espiritual.

Los espíritus son los seres inteligentes de la creación. Pueblan el universo fuera del mundo material. Dios ha creado siempre espíritus, aunque invidualmente todos tenemos un principio creados sencillos e ignorantes y siendo eternos desde ese momento y sometidos a la ley del progreso.
El espíritu no es inmaterial, si incorporal, pues está formado por una materia que si bien nuestros sentidos no registran no deja de ser una materia en estados que aún no conocemos.
Hay espíritus en muy diferentes estados evolutivos que van desde el estado primitivo hasta el espíritu puro.
El libre albedrío se desarrolla a partir que el espíritu adquiere conciencia de sí mismo.

El objeto de la encarnación es el progreso y para ello tiene muchas existencias corporales. Entre ellas participa de la vida espiritual donde también progresa y elige generalmente el género de pruebas que tendrá en la próxima encarnación. Y mientras el cuerpo duerme el espíritu regresa a la vida espiritual por lo que morimos de alguna manera todas las noches.
El aborto es siempre un crimen pues impide al espíritu ya ligado al cuerpo desde el momento de la concepción soportar las pruebas que le ayudarían a progresar.

Los espíritus influyen en nuestros pensamientos hasta el punto que a veces son ellos quienes nos dirigen. Contando todos con un ángel guardián o espíritu protector. Y muchos presentimientos no son otra cosa que las inspiraciones de un buen espíritu o el recuerdo de aquellas cuestiones principales elegidas antes de encarnar, y es en virtud de esa elección en la que únicamente existiría cierta fatalidad o especie de destino. Entretanto el porvenir le está vetado al hombre y sólo muy excepcionalmente Dios permite su revelación.

La virtud más meritoria está fundada en la caridad más desinteresada.

El conócete a ti mismo es el medio práctico más eficaz para mejorarse en esta vida y resistir a las solicitaciones del mal.

A medida que los espíritus se depuran, se reencarnan en mundos más y más perfectos, hasta que se hayan desprendido de toda influencia material.

La transformación de la humanidad ha sido predicha, y vosotros tocáis el momento de aquélla, que apresuran todos los hombres que favorecen el progreso. La transformación se verificará por medio de la encarnación de los espíritus mejores que constituirán en la Tierra una nueva generación. Entonces los espíritus de los malos, a quienes la muerte hiere diariamente, y todos los que intentan detener la marcha de las cosas, serán excluidos de la Tierra, porque estarían fuera de su centro entre hombres de bien cuya felicidad perturbarían.



Salvador Martín
Presidente de la Federación Espírita Española




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SOBRE “EL LIBRO DE LOS MEDIUMS”

Hace más de cuarenta años que Kardec publicó El Libro de los Médiums. Durante este lapso de tiempo las ciencias han realizado un progreso enorme.

La Anatomía, ayudada por el microscopio, ha llegado a los últimos confines del elemento material, estudiando detallada y minuciosamente la estructura de la célula, elemento fundamental de los tejidos orgánicos.

La Fisiología, enriquecida con los datos aportados por los adelantamientos anatómicos, es, ya, poseedora del movimiento celular, describiendo, no sólo los modos de reproducción de ese elemento primitivo, si no que también las fases de su desarrollo y sus variadas funciones biológicas.

Donde más sensible ha resultado ese progreso anatomofisiológico es en lo referente a los centros nerviosos, cuya estructura y funcionalismo constituye la parte más hermosa de la moderna histología.

El progreso de las ciencias físicas es también muy notable. Los rayos X, la telegrafía sin hilos, amén de otros muchos descubrimientos admirables, constituyen el digno remate del edificio científico levantado por el siglo decimonoveno.

Pero el mayor progreso de estos últimos años y que más directamente atañe a la ciencia espírita, está simbolizado en la Psicología experimental; ciencia nacida ayer y que, a pesar de su poca edad, lleva un contingente notable de hechos, a cuál más sorprendentes; Ciencia encaminada a demostrar la trabazón y mutua influencia existente entre el mundo físico y el moral, toda vez que los portentosos hechos registrados obligarán, con obligación irresistible, a los sabios a emitir teorías, más o menos verosímiles, para llegar a la postre a la explicación verdadera, fundada en la existencia de la doble naturaleza humana, espiritual y corporal, eterna y permanente aquella, y ésta, temporal y mudable, influyéndose ambas entre sí y dando lugar a los variadísimos fenómenos de la psicofísica.

Pues bien; a pesar del gran progreso científico realizado desde que Allan Kardec publicó El Libro de los Médiums, dicho libro es perfectamente de actualidad; tan de actualidad como lo era el mismo día de su publicación.

Ya sé que no todos los espíritas estarán conformes con la declaración categórica que acabo de hacer. No importa; cada cual cree lo que puede y piensa como piensa, que el pensar y el creer no dependen de la voluntad, y en virtud de la libertad de pensar que a todos nos ampara, yo formulo mi pensamiento.

He procurado estar al tanto del movimiento progresivo en Anatomía, en Fisiología y en Psicología, dentro de la corta medida de mi capacidad. He leído a Lombroso, Crookes y otros que tratan del inconsciente, del animismo, de la transmisión a distancia, de las energías psíquicas, etc... y nada he podido ver que explique tan claramente como lo hizo Kardec hace cuarenta años, todos los fenómenos psicológicos, así como el mejor modo de provocarlos y analizarlos.

Esta es mi opinión, debiendo añadir que, a mi ver, quien quiera dedicarse a la nueva ciencia psicológica, no adelantará gran cosa en su trabajo, ni dejará de experimentar serias y hasta graves contrariedades, si antes no se impone muy bien de todo lo contenido en el libro que me ocupa.

Hacer un juicio crítico, completo, de El Libro de los Médiums, además de ser obra muy superior a mis medios, exigiría otro libro, más bien que un artículo. Por eso me limitaré a señalar, tan solo, lo más importante, a mi juicio.

El capítulo 3.º, que trata de la propaganda, deben leerlo de un modo muy especial los que, poseídos de un exaltado fervor, obran casi siempre imprudentemente, sin cuidarse para nada de la buena o mala disposición de los que escuchan, con cuya conducta ponen muchas veces en ridículo lo que con tanto afán tratan de acreditar y defender. Para sembrar se necesita sazón y donde no hay sazón no debe sembrarse.

Así, al tratar con ateos debe distinguirse entre los que lo son por sistema, para dejarles con buenos modos en su ateísmo, y los que lo son a falta de otra cosa. Estos requieren mucho tino; la demasiada luz les cegará, por lo tanto, no se les vaya con hechos milagrosos; trátese el punto concreto de la existencia de Dios y del alma, y en caso de convencerles pueden tratarse los demás asuntos gradualmente, dejándoles si persisten en su ateísmo.

Las mismas reglas se aconsejan respecto a los espiritualistas que no creen en las manifestaciones de los espíritus libres, clasificados en: incrédulos de mala fe, por pusilanimidad y por decepciones.

También debe tenerse presente lo que Kardec dice respecto a los espiritistas experimentadores, morales y exaltados, así como sobre el escaso valor convictivo de los fenómenos, comparado con el estudio. Y es verdad; al menos yo siempre he visto que el que ha entrado sin querer leer, atraído solamente por la novedad del fenómeno, no ha tardado a salir, después de un periodo, generalmente corto, de entusiasmo exagerado. Solo la lectura da la convicción filosófica que la experiencia, bien dirigida, confirma después.

La exposición de los diversos sistemas emitidos para explicar los hechos, sin la intervención de los espíritus desencarnados, constituye la principal parte del capítulo 4.º A pesar de lo mucho que sobre esto se ha escrito desde que Kardec publicó este libro, aún resulta necesario tener presente lo que en él se dice, si se quiere trabajar con fruto en este orden de fenómenos.

Fuerza magnética, reflejismo, después llamado inconsciente automático y sonambulismo, hoy llamado por algunos animismo; he ahí los principales sistemas con los que se ha querido negar la intervención de las almas libres en los fenómenos espiritistas, aparte del diabólico, del que ya nadie se acuerda, porque el demonio ya no causa miedo.

A pesar de los adelantos de la Anatomía y de la Fisiología, no se ha esclarecido gran cosa más la naturaleza de los fenómenos psicofísicos de lo que dice Kardec en este capítulo y en otras partes de esta obra, especialmente en los capítulos 19 y 20, que tratan de la influencia del médium en las comunicaciones.

En la segunda parte trata, como es sabido, del periespíritu; clave única de todos los fenómenos, desde el movimiento de las mesas, hasta los aportes y fantasmas.

Admira verdaderamente la gran cantidad de doctrina contenida en tan pocas páginas; así como la sencillez y claridad del lenguaje empleado en la exposición del mecanismo productivo de los diversos hechos, lo cual hace que esté al alcance de las personas de mediana instrucción..

Yo no aseguraré que la explicación que allí se da de cada fenómeno sea completa; pero confieso que nada he visto tan racional y tan conforme a la experiencia, en las diversas explicaciones que se han dado, basadas en la Anatomía y en la Fisiología íntimas; explicaciones que, además de no ser claras, al menos para mí, solo están al alcance de las personas doctas entre los intelectuales.

Así se ha dicho, por ejemplo, que toda mediumnidad supone un estado patológico; lo que además de no estar basado en prueba alguna positiva, está en pugna con la experiencia, puesto que se ven a diario médiums tan sanos de cuerpo y alma que casi dan envidia.

Además; ¿cómo explican la relación causal entre la enfermedad del médium, caso de existir por simple concomitancia, y el aporte o el ruido espontáneo que atemoriza a los habitantes de la casa endemoniada? Pues lo explican del mejor modo que pueden, cogiendo la cosa por los cabellos y si pasa, pasa; el caso es prescindir del orden espiritual.

No; la mediumnidad no es ninguna enfermedad. Hay médiums habitualmente sanos y los hay habitualmente enfermos. Aún diré más; ciertas enfermedades, especialmente las nerviosas, se curan muchas veces con el ejercicio de la mediumnidad. Yo recuerdo haber leído eso en alguna obra de Kardec, cuando la experiencia propia ya me había dado esa creencia.

Conozco a dos señoras de mediana edad que desde pequeñas habían sido enfermizas, con espasmos, síncopes y otros accidentes neuropáticos y que, habiendo aceptado el credo espiritista, han resultado médiums más que regulares, quedando completamente curadas de su histerismo, y desarrollándose físicamente hasta un punto que no era de esperar.

Del capítulo 14, que trata de los médiums, no debe desperdiciar absolutamente nada, quién, teniéndolos a mano, quiera internarse, con pie seguro, en el escabroso terreno de la Psicología experimental.

En el número 172 trata de los médiums sonámbulos, haciendo resaltar claramente lo que es obra del espíritu propio del médium (animismo), y la parte que puede tomar en la producción del fenómeno otro espíritu libre.

También es curioso lo que se dice respecto de los médiums sensitivos, esto es, que antes, durante o después de la comunicación, conocen la moralidad del espíritu comunicante, por el estudio físico-moral que ellos se observan. Esto, además de confirmárnoslo la experiencia, nos ha servido muchas veces para desenmascarar a los hipócritas.

Al hablar de los médiums curanderos, trata muy bien, a mi juicio, de las relaciones íntimas entre el magnetismo como energía humana y el mediumnismo curativo. ¡Cuántos magnetizadores son médiums sin saberlo! Los espíritus libres, que sin ninguna duda se interesan por los encarnados afines y simpáticos, toman parte muy activa en las operaciones magnéticas, sabiéndolo o no el que opera.

De aquí se desprende lógicamente que a igual potencia magnética entre dos operadores, obtendrá superiores resultados el que tenga la convicción espiritista. También se desprende que el Espiritismo imprimirá un gran impulso al Magnetismo.

La falta de espacio no me permite detallar minuciosamente la materia de este capítulo y los que le siguen. Pasando al 17, digo que abundan en él los consejos útiles referentes al desarrollo de médiums, consejos que hoy y tal vez durante mucho tiempo, no podrán hallarse en parte alguna.

Entre otros detalles importantes, creo necesario hacer mención del que se refiere a la naturaleza generalmente inferior y hasta maligna de los espíritus que intervienen en los primeros ejercicios de mediumnidad. Esto enseña que debe desconfiarse de las comunicaciones obtenidas por médiums principiantes.
También esto lo confirma la experiencia. Una buena médium parlante dio las primeras señales de mediumnidad, estando en una reunión y apoderándose de ella bruscamente el espíritu de un anarquista célebre, muerto en el cadalso cuyo espíritu, bajo la impresión de los últimos momentos de su vida carnal, pedía que le quitáramos la argolla del cuello.
Será muy útil que los directores de Centros se fijen mucho en el contenido del artículo 20, referente a las condiciones de los médiums a la regla de conducta que han de seguir en lo que respecta a este importante asunto.
Más interesante que todo cuanto llevo dicho es el capítulo 23, que trata de la Obsesión. No sólo es de gran importancia este asunto, sino que bien puede decirse que constituye la característica del kardecismo, pues sabido es que no todos los espiritistas aceptan lo que Kardec manifiesta.
Mi personal opinión es que no debe despreciarse nada del contenido de este capítulo, por ser expresión fiel de la realidad. La Obsesión, para mí, no sólo es un hecho, sino que es muy frecuente en grados diversos; manifestándose en varias formas, desde el sencillo accidente nervioso y la excentricidad de carácter, hasta las más graves neuropatías y la misma locura.
Este terreno es muy resbaladizo y sólo yendo con cautela y prudencia puede recorrerse sin graves tropiezos, pues no es cosa fácil hacer un diagnóstico diferencial de un ataque histérico por causa física, del que reconoce como causa la intervención de un espíritu malo.
En esto es muy funesta la sistematización y sin embargo es muy frecuente. Hay espiritistas sencillos y por lo general indoctos, que de golpe y porrazo han suprimido las enfermedades por causa física, no habiendo para ellos más causas que los espíritus. De tal modo pensaban y pensarán aún los discípulos del difunto Nicasio Unciti. En cambio otros espiritistas, con poca lógica, a mi juicio, niegan la posibilidad de la intervención espiritual y por ende, no admiten más enfermedades que las de naturaleza y causa física.
Los kardecistas debemos huir de ambos extremos y adoptando el sistema ecléctico aconsejado por el Maestro, estaremos en condiciones apropiadas para apreciar en cada caso, lo que pueda haber de los dos órdenes de causas y de fenómenos, para aplicar el debido y racional tratamiento.
Cuando el espiritualismo moderno haya logrado penetrar en el santuario de la ciencia oficial, los médicos sabrán hacer con relativa facilidad estas apreciaciones diagnósticas diferenciales y aplicar en cada caso particular el oportuno plan curativo.
Como este artículo va resultando demasiado extenso, voy a terminar, dejando, con pena, de tratar de otros varios puntos a cual más interesantes, tales como la identidad de los espíritus, las substituciones, la moralización de los espíritus atrasados y los espíritus proféticos, que tanto suelen gustar y que generalmente son mal intencionados, concluyendo con la manifestación de mi más profundo reconocimiento y admiración hacia el espíritu del autor del libro que someramente he comentado, libro que, por ahora, debe ser considerado como el vademécum del espiritista práctico.

Mariano Torres
Extraído de la Revista “Luz y Unión” de marzo de 1903.


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SOBRE “LA MORAL ESPIRITISTA O EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO”

El mejor juicio crítico del libro que nos ocupa nos lo dan hecho los mismos, que no admitiendo más que a título de hipótesis las demás Obras fundamentales del Espiritismo, dicen de ésta: “Entre las obras del célebre pensador francés, es el libro por excelencia”. Por esto no es raro, sino frecuente encontrarlo en bibliotecas cuyos dueños, sin compartir nuestras convicciones, tienen el delicado gusto de poseer las mejores obras de cada escuela, gusto que caracteriza igualmente a la generalidad de los espiritistas kardecianos. Sintetizar en una decena de cuartillas juicio más elocuente, requeriría, además de una pluma más diestra, que existiese algo más elocuente que el hecho mencionado. Pero ¿quién desiste al deseo de tributar, siquiera humilde, homenaje de admiración al inmortal recopilador de la doctrina espírita en el XXXIV aniversario de su glorioso despertar a la vida del infinito? Me limitaré, pues, a ser breve, lo más breve posible, exponiendo él, a mi juicio, verdadero punto de vista en que debe colocarse todo el que pretenda sacar de dicho libro prácticos y beneficiosos resultados.

Ante todo, fijémonos en las múltiples y no pequeñas dificultades que la interpretación del texto evangélico ha venido suscitando en todas las épocas. Tal y como hasta nosotros ha llegado, apenas hay pasaje que no se preste a versiones más o menos contradictorias entre sí. Copiemos nada más que algunos:

A —Y vino Jesús a las partes de Cesárea de Philippo y preguntaba a sus discípulos diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre? —Y ellos respondieron los unos que Juan el Bautista, los otros que Elías, los otros que Jeremías o uno de los profetas. —Y Jesús les dice: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? —Respondió Simón Pedro y dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. —Y respondiendo Jesús le dijo: Bienaventurado eres Simón, hijo de Juan, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

B —Jesús preguntando a los Escribas dice: —¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? —y el mismo David dice en los salmos: Dijo el señor siéntate a mi diestra. —Entretanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. —Así David le llama Señor, ¿cómo pues, es su hijo?

C —Y había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, príncipe de los judíos. —Este vio a Jesús de noche y le dijo: Rabbí, sabemos que eres maestro venido de Dios, porque ninguno puede hacer estos milagros que tú haces si Dios no estuviera con él. —Jesús le respondió y le dijo: En verdad, en verdad te digo, que no puede ver el reino de Dios sino aquél que renaciere de nuevo. —Nicodemo le dijo: ¿Cómo un hombre puede nacer siendo viejo? por ventura ¿puede volver al vientre de su madre y nacer otra vez? —Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo, que no puede entrar en el reino de Dios sino aquel que fuese renacido de agua y Espíritu Santo. —Lo que es nacido de carne, carne es; lo que es nacido de espíritu, espíritu es. —No te maravilles porque te dije que os es necesario nacer otra vez. —El espíritu donde quiere sopla; y oyes su voz, mas no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que es nacido de espíritu. —Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? —Respondió Jesús y le dijo: ¿Tú eres maestro de Israel y esto ignoras? —En verdad, en verdad te digo que lo que sabemos, esto hablamos, y lo que hemos visto, atestiguamos, y no recibís nuestro testimonio. —Si os he dicho cosas terrenas y no las creéis ¿cómo creeréis si os dijese las celestiales?”.

D: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que more siempre con vosotros: El Espíritu de la Verdad a quien no puede recibir el mundo, porque ni lo ve, ni lo conoce. Más vosotros lo conoceréis, porque morará con vosotros, y estará en vosotros. Y el Consolador, el Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo aquello que yo os hubiese dicho”.

Supongamos que el ser humano no vive más que una sola vida corporal. El pasaje C no puede interpretarse más que en el sentido de que hay que renacer de la vida profana a la cristiana por medio del bautismo. Pero si el alma humana es creada en el momento de nacer, Cristo no es un ser como nosotros. Según el pasaje B, siglos antes de nacer conversaba con David y David le llamaba Señor. La frase de Cephas: “Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo” del pasaje A debe, pues, entenderse en el sentido de que Jesús no es hombre, sino Dios verdadero ¡el Unigénito del Padre Clestial!

Ahora bien, en el bautismo entran dos factores: el agua y el Espíritu Santo. Este último no puede asimilarse ni al Dios Padre ni a su Unigénito, y menos todavía a ser mortal alguno. Si para tener de él ligera idea acudimos al pasaje D, vemos que puede morar siempre con los hombres, estar en ellos y enseñarles todas las cosas. Luego es muy superior a la humanidad, es procedente de Dios y sólo al ruego de su Unigénito deberemos que venga a ser nuestro Consolador.

Pero si Cristo es Dios, ¿cabe suponer que haya podido engañarse ni engañarnos?. Su doctrina es, no ya verdad, sino la Verdad absoluta. No admite, ni puede admitir perfección alguna. Es y será siempre la última palabra de toda la verdad. Por otra parte, el Espíritu Santo es el Paráclito al que invocan los Padres de la Iglesia, cuando quieren entre porción de rollos de papiro colocados sobre amplia mesa, cuáles contienen los evangelios más auténticos. Y ese Paráclito, el que en forma de viento impetuoso desciende a la cerrada estancia en que los referidos Padres oran derribando todos los rollos, menos los cuatro que contienen los Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cumpliendo la promesa de Cristo, Él ha revelado a su iglesia todas las cosas. Espíritu de la Verdad ¿cabe suponer tampoco en él ni sombra de falibilidad?

Claro está que admitido éste, todo otro dogma es absurdo. No hay más religión verdadera que una; ni más que una salvación posible: la religión predicada y la salvación prometida por el mismo Dios hecho hombre. ¿Quién sino Dios mismo podría hacer tantos y tales milagros como refieren los Evangelios? Pero diversas religiones también los obran. Sus predicaciones y prodigios compiten con las predicaciones y prodigios del Dios hecho carne. No pueden ser divinas, ni en provecho suyo han de ser infernales y en contra de Él. Llamemos Belcebú, Satanás, Mammon, a ese tenebroso poder. De ese poder es el mundo terrestre, único que existe. Enemigas de la luz ¿dónde han de albergarse sus negras legiones más que en las oscuras entrañas del planeta?. En ellas, pues, está el Infierno, la Gehenna evangélica donde será el llorar y el crujir de dientes. Pero si Dios no quisiera ese poder no existiría. Su existencia ha de obedecer a algo. ¿Puede consistir ese algo más que en probar la virtud y la fe de las almas? Ese infernal poder es, pues, el que alucinando a los mortales háceles creer en los mayores desatinos, presentándoles la bóveda celeste, mansión de eterna gloria ya como abismo vacío en insondable, ya como espacio sin confines, poblado de soles y de mundos.

Supongamos, por el contrario, que las palabras de Cristo a Nicodemo signifiquen que la Psiquis humana, esa divina mariposa, renace muchísimas veces, animando cada una un nuevo cuerpo humano. El Espíritu sobrevive a la muerte del organismo y sobrevive conservando íntegras sus facultades, sus afecciones, es decir, su historia. ¿Qué puede impedir que siga amando a los seres queridos que dejó en la Tierra?. Y no olvidándolos ¿qué puede impedir que vuele a su lado y procure entrar con ellos en relaciones?. Secular experiencia viene atestiguando que los llamados muertos, pueden manifestarse a los vivos de mil diversos modos. Jesús, comunicándose con David, siglos antes de renacer el hijo de María, no difiere de los demás, por este sólo hecho, en lo más mínimo. Elías renaciendo Juan Bautista, tampoco difiere, por ello solo, de los demás humanos. Pero ¡qué revolución tan inmensa no implica esto! Ese mismo Nicodemo príncipe de los judíos puede ser, transcurridos dieciocho siglos, Cardenal del Sacro Colegio Romano. Ese mismo Bautista, siglos después, puede ser Mahoma, el árabe libre, el servidor de Dios y recibir de Gabriel (arcángel de la sinagoga y anunciador a María de que va a ser madre de Cristo) libro como el Corán. Jesús mismo puede haber sido en el pasado, augusto Krischna ó no menos augusto Buda Sakya Muni. Los fanáticos perseguidores de una religión, los mártires y santos de esa religión misma en siglos posteriores. Las mismas muchedumbres que en Jerusalén gritan a Pilatos: -¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos y que en el Gólgota gritan a Cristo: -¡Si eres hijo de Dios baja de la Cruz! ¡Las mismas masas ciegas que siglos después van en las Cruzadas a hacerse degollar por reconquistar de los infieles su Santo Sepulcro, cuando no, las que siglos después van a prosternarse con la cara en tierra y los brazos en cruz sobre las marmóreas losas de cristianos templos!

Según esta gran luz, Dios es el Dios incognoscible, el Único, el celeste Padre, en cuyo seno somos, nos movemos y existimos todos los humanos, sin distinción de razas. Satanás, es la humanidad atrasada, la humanidad ignorante. ¡La soberbia humana que lleva a todo justo a monte oscuro diciéndole: Ríndeme culto y te daré todos los reinos de la tierra! Los Mesías: verdaderos Hijos de Dios. Todos sus Evangelios igualmente divinos. Todos sus Calvarios igualmente sagrados. La Tierra entera un solo templo. El Paráclito eterno, todo un mundo: el invisible mundo de las almas o espíritus abogado celeste, revelador de eternas verdades, consejero divino, no ya de una Iglesia, sino de todas las Iglesias; no ya de cuantos creen, sino hasta de los que dudan de sí mismos, de los que no creen en nada y que no son los menos necesitados de consuelo. Los milagros hechos naturales patentizando desde la más remota antigüedad las constantes relaciones con nuestro mundo del mundo invisible. Las innúmeras Tierras del cielo habitadas por humanidades, de la nuestra hermanas, peldaños de luminosa escala que conduce a Dios.

¿Entendéis por religión la de Pontífice conducido en áurea silla gestatoria y ciñendo tiara con tres coronas cuajadas de pedrería simbolizando su triple autoridad: doctrinal, sacramental y pastoral? Pues Dios no puede ser más que el anciano eterno de luenga y blanca barba, de veneranda faz, de cabeza ideal, destacándose en el fondo de doble triángulo, llevando delante de sí a Hijo, hermoso joven, vistiendo blanca túnica con la terrestre esfera en una mano y en la otra redentora cruz y entre ambos el Espíritu Santo, la nívea paloma del Jordán. Satán, es un sátiro con cuernos de macho cabrío y alas de murciélago. Los ángeles y arcángeles, antiguas legiones de guerreros con espadas de fuego y alas de paloma. Las moradas de la Casa del Padre, ya no son más que cinco: e Infierno, tenebroso abismo de suplicios eternos en hielos perpetuos o perpetuas llamas; el Purgatorio, temporal infierno; el Limbo, a donde van los niños que mueren sin bautismo; este Valle de Lágrimas y finalmente la eterna bienaventuranza con muros de esmeralda, con puertas de oro, con tonos eternos, en piélago de inmensa luz para los elegidos. La regeneración individual, negada al propio esfuerzo, la dará el agua. La constante vigilancia de cada ser sobre sí mismo que Pitágoras denominó: “Sal de la vida”, no será inspirada por la presencia de los Espíritus de Dios, será un pedazo de sal que el sacerdote aproxima a los labios del neófito, en el acto de bautizarle. El lugar donde Dios se hace a todos visible no será tanto la conciencia como artística Custodia de macizo oro: sol cuyos rayos adornan diamantes, perlas y rubíes. Las inefables y silenciosas inspiraciones de Dios en el alma, serán blancos discos de pan sin levadura, colocados en los centros de esos áureos soles. El mayor sacrificio, el más grato a Dios, no será dar la propia vida, derramar la propia sangre por el hermano, sino tomar la sacra ostia o beber en cáliz de oro el consagrado vino. Por último, la inmortalidad misma no será más que sueño de algunos siglos, hasta que las trompetas del Juicio final nos despierten de él para cada cual unirse a su cuerpo, al cuerpo que dejó en la tumba rejuvenecido y reanimado para recibir con él, el premio o el castigo a que se hiciera acreedor en su breve vida. Porque eso y nada más puede ser la religión mientras exista un orden sacerdotal, como sacramento anterior y superior al matrimonio.

Nada de extraño tiene que envista d ello no pocos hayan rechazado el Evangelio y con él toda creencia religiosa.

Pero ¿porque Roma haya desconocido la inmensa trascendencia del pensamiento de Cristo, porque no pueda renunciar al más pequeño detalle en esos dogmas sin suicidarse, sin disolverse como Iglesia, sin desaparecer como Institución, dejará de ser esa trascendencia menos real, menos inmensa? Porque los sabios de Roma y de Salamanca se hayan obstinado en considerar la Tierra inmóvil y quimérico sueño, saliendo de España por occidente, regresar por oriente ¿ha dejado nuestro planeta de moverse un solo segundo, ni de afectar su forma esferoide y de achatado por los polos? Las fisgas y las risotadas con que tonsurados sabios acogían los razonamientos de Galileo y Colón ¿han impedido que el péndulo de León Foucault, evidenciara el movimiento del globo terráqueo y que Sebastián Elcano, diera la vuelta al mundo? Sobre todas las revelaciones parciales, está la Revelación universal del Dios incognoscible en el alma, en la historia y en la naturaleza.

Sobre todos los evangelios está el de Dios vivo: la Ciencia que nos enseña a leer su Voluntad en la piedra, en la flor, en la nube, en la criatura, en el astro. ¿No queda ya a la Ciencia hecho alguno por estudiar, ley ninguna por descubrir?

En este litigio de la ciencia y la fe, tan fecundo en conflictos, cuando entrambas son exclusivistas y dogmáticas, no quedaba otro medio para hacer la luz que recurrir a la experiencia. Si Cristo no había sido un mito, si los evangelios no eran leyendas populares, la promesa de: “Allí donde dos o tres se reúnan en mi nombre, estaré yo en medio de ellos”, no podía faltar. Y digámoslo muy alto, ¡no faltó! Dictados medianímicos, obtenidos en mas de mil centros espiritistas formales, diseminados por todas las partes del mundo, al par que demostraban con la elocuencia irrefutable de hechos positivos, el carácter científico de no poco fenómenos, reputados milagrosos y sobrenaturales, restablecieron las cosas en su verdadero sentido, disipando las sombras que sobre las cristianas predicaciones había amontonado el dogma, desvaneciendo la incredulidad y sentando que no hay fe inalterable, sino la que puede mirar frente a frente a la razón en todas las edades de la Humanidad. Recoger tales dictados, confrontarlos y formar con ellos un cuerpo de doctrina, tal y no otra ha sido la principal tarea de Allan Kardec en su obra “La moral espiritista o el Evangelio según el Espiritismo”, que contiene la explicación de las máximas morales de Cristo, su concordancia con el Espiritismo y su aplicación a las diversas posiciones de la vida.

Que ¿quién garantiza que los dictados medianímicos que constituyen el alma de la obra proceden del Espíritu de Verdad, del Consolador por Cristo prometido?

¿No dice el Evangelio que por el fruto se conoce al árbol? ¿Y pueden, ni Satán, ni el atraso humano dar frutos de redención? Para cerciorarse que la obra citada los da, no tiene la Iglesia más que observar la visible trasformación que opera en las costumbres de cuantos hacen en dicho libro su norma de vida.

Por otra parte, ¿pueden comprobarse ninguna verdad, burlándose de ella y negándose a estudiarla?

Estudien detenidamente la citada obra teólogos y sabios y juzguen por sí mismos, si exclusivismo alguno dogmático o científico, puede prevalecer contra la realidad que ha inspirado las siguientes líneas de su Introducción: “Lo que ha contribuido a que tuviera buen éxito la doctrina formulada en El Libro de los Espíritus y en El Libro de los Médiums”, es que, en todas partes, todos han podido recibir directamente de los espíritus, la confirmación de lo que esos libros contienen. Si en todas partes los espíritus los hubiesen contradicho, hace tiempo que esos libros hubieran sufrido la suerte de todas las concepciones fantásticas. Ni aún el apoyo de la prensa les hubiera salvado del naufragio, al paso que, privados de él, no por esto han dejado de hacer un camino rápido; porque han tenido el apoyo de los espíritus, cuya buena voluntad compensa con ventaja la mala voluntad de los hombres. Lo mismo sucederá con todas las ideas que, viniendo de los espíritus o de los hombres, no puedan soportar esta comprobación, cuyo poder nadie puede negar”.

Tal –a mi humilde juicio- es el verdadero punto de vista en que debe colocarse también todo el que pretenda obtener del estudio del Espiritismo frutos de vida.
Por todo lo cual no terminaré sin unir, a las de millones de admiradores del gran maestro, mi débil voz clamando este día: ¡Dios te bendiga, insigne Allan Kardec, Dios te bendiga, como luz has dado a mi espíritu, como de amor has hecho latir mi corazón, como paz has llevado a mi vida, con tus obras imperecederas.

Miguel Gimeno Eito.
Extraído de la Revista “Luz y Unión” de marzo de 1903.




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SOBRE “El Cielo y el Infierno o La Justicia Divina según el Espiritismo”


Osadía incalificable fuera hacer un juicio crítico de una de las obras de Allan Kardec, careciendo como yo carezco de una gran inteligencia; pues para juzgar lo grande, grandeza se necesita; así es, que habiéndome pedido que escribiera algo sobre dicho libro, yo escribiré no para criticar ni para juzgar, diré sencillamente mi opinión particular, opinión que no hará bajar ni subir la balanza donde se pesen los méritos de Allan Kardec como escritor, como filósofo, como propagandista del Espiritismo, y como hombre práctico para conocer las flaquezas y los hábitos rutinarios de la humanidad.
Yo creo sinceramente, que el gran talento de Allan Kardec fue amoldarse a la humanidad de su tiempo; él, como Jesús, no dijo todo lo que debía decir; Jesús habló a los pueblos por medio de sus parábolas, de sus sentencias y de sus aforismos; y Allan Kardec habló a la humanidad con un lenguaje apropiado a espíritus que salían de una iglesia buscando otro templo donde rezar y encomendarse a éste o a aquel espíritu, como antes lo habían hecho invocando la protección de un santo milagroso o de una virgen misericordiosa.
Allan Kardec (ingeniero admirable), tendió un puente entre la iglesia de ayer y el templo del porvenir; puente tan sólido, tan bien construido, formando una pendiente tan suave, que se baja por ella sin sentir el mejor sacudimiento, y se abandonan las capillas
sombrías, con sus altares y sus santos, y se penetra en los centros espiritistas rezando por los muertos más queridos para que éstos sean consolados. Yo no encuentro frases para elogiar el profundo conocimiento de Allan Kardec para atraer a su escuela a los descontentos de todas las religiones, y a los indiferentes, y a los incrédulos, y a los ateos, y a todos aquellos que en determinados momentos quieran darle solución al problema de la vida. Destruye con argumentos irrebatibles las moradas que levantaron el paganismo y todas las religiones, o sean los cielos, los infiernos, los purgatorios y los limbos, y en cambio de tales mentiras, describe lo que es la vida en los mundos superiores, y los sufrimientos del espíritu que olvidó sus deberes y se lanzó en el abismo de los vicios. He aquí lo que dice refiriéndose a los que no olvidaron que ser bueno es vivir.

“La reencarnación puede verificarse en la tierra o en otros mundos. Entre los mundos, hay unos mas adelantados que otros en donde la existencia se cumple en condiciones menos penosas que en la tierra, física y moralmente; pero en ellos sólo son admitidos los espíritus llegados a un grado de perfección en relación con el estado de aquellos mundos”.
“La vida en los mundos superiores es ya una recompensa porque allí no se sufren los males y las vicisitudes con los cuales se luchan aquí abajo. Los cuerpos, menos materiales, casi fluidifico, no están expuestos ni a las enfermedades, ni a los accidentes, ni aún a las necesidades. Estando excluidos de allí los malos espíritus, los hombres viven en paz, sin otro cuidado que el de su adelantamiento por el trabajo de la inteligencia. Allí imperan la verdadera fraternidad, porque no hay egoísmo; la verdadera libertad, porque no hay orgullo; la verdadera igualdad, porque no hay desordenes que reprimir ni ambiciosos que quieran oprimir al débil. Comparados con la tierra aquellos mundos, son verdaderos paraísos; son etapas del camino del progreso que conduce al estado definitivo. La tierra es un mundo inferior destinado a la depuración de los espíritus imperfectos, y esta es la razón por que domina aquí el mal hasta que plazca a Dios hacer de este planeta mansión de espíritus más adelantados”.

Hablando del cielo, dice así:

“Está en todas partes; ninguna valla le sirve de límite; los mundos felices son la ultimas estaciones que a él conducen; las virtudes abren el camino y los vicios cierran su entrada”.

Refiriéndose al infierno o sea a las penas futuras, se expresa del modo siguiente:

“El espiritismo no viene, pues, con su autoridad privada, a formular un código de fantasía; su ley, por lo que toca al porvenir del alma, deducida de las observaciones tomadas en el hecho, puede resumirse en los puntos siguientes:
1. El alma o espíritu sufre en la vida espiritual las consecuencias de todas las imperfecciones de que no se ha despojado durante la vida corporal. Su estado dichoso o desgraciado, es inherente al grado de su depuración o de sus imperfecciones.
2. La dicha perfecta es inherente a la perfección, esto es, la depuración completa del espíritu. Toda imperfección es a la ve una causa de sufrimiento y de goce, de la misma manera que toda cualidad adquirida es una causa de goce y atenuación de los sufrimientos.
3. No hay ni una sola imperfección del alma que no lleve consigo sus consecuencias molestas e inevitables, y ni una sola buena cualidad que no sea origen de un goce.
”La suma de penas es, de este modo, proporcional a la suma de imperfecciones, de la misma manera que la suma de goces está en razón de la suma de buenas cualidades”.

Ocupándose de las críticas y de las censuras de que ha sido objeto el espiritismo, dice muy oportunamente:

“La critica malévola se ha complacido en representar las comunicaciones espiritas como rodeadas de las practicas ridículas y supersticiones de la magia y de la nigromancia. Si los que hablan del espiritismo sin conocerle, se hubiesen tomado el trabajo de estudiarle, se hubieran ahorrado gastos de imaginación alegaciones que no sirven más que para probar su ignorancia o su mala voluntad. Para instrucción de las personas extrañas a las ciencia, diremos que para comunicarse con lo espíritus no hay días, horas, ni lugares más propicios unos que otros; que no son necesarias, para evocarles, ni fórmulas, ni palabras sacramentales o cabalísticas; que no hay necesidad de ninguna preparación, ni de ninguna iniciación; que no da resultado alguno el empleo de signos u objetos materiales, sea para atraerles, sea para rechazarles, y que el pensamiento basta; en fin, que los médiums reciben sus comunicaciones de un modo tan natural y sencillo, como si fueran dictadas por una persona viva, sin salir del estado normal. Solo el charlatanismo podría efectuar maneras excéntricas, y añadir accesorios ridículos.
Los espíritus no pueden guiar en las investigaciones científicas y los descubrimientos. La ciencia es obra del genio; no debe adquirirse sino por el trabajo, porque solo por el trabajo el hombre adelanta en su camino. ¿Qué merito habría si bastara preguntar a los espíritus, para saberlo todo? Cualquier imbécil podría ser sabio a poco costa. Lo mismo sucede con la invenciones y descubrimientos de la industria.”

Describe después de un modo admirable los sufrimientos de los espíritus que han cometido horribles crímenes, los que llevan dentro de sí todas las penas del infierno; escuchemos las lamentaciones de un espíritu en sufrimiento.

“¡Oh, sí, piedad! ¡Tengo mucha necesidad de ella, porque no sabéis lo que sufro!... ¡no, no lo sabéis, no podéis comprenderlo...es horrible!... ¡La guillotina! ¿Qué es al lado de lo que sufro ahora? Es nada: es un instante. ¡Pero este fuego que me devora es peor, es una muerte continua; es un sufrimiento que no deja tregua ni descanso...que no tiene fin!
¡Y mis victimas que están ahí, a mi alrededor...que me enseñen sus heridas...que me persiguen con sus miradas!... ¡Están ahí, ante mí...las veo todas...sí, todas; no puedo evitarlas!... ¡Y este mar de sangre!... ¡y este oro manchado de sangre... todo está ahí! Siempre ante mí... ¿Sentís el olor de la sangre? ¡Sangre, siempre sangre!... ¡Helas ahí esas pobres víctima; me ruegan... y yo sin piedad hiero... hiero!.. Hiero siempre!... La sangre me embriaga.
Creía que después de mi muerte todo estaría acabado; por esto arrostré el suplicio; ¡insulté a Dios, le renegué!... ¡Y he aquí que, cuando me creía aniquilado para siempre, un despertar terrible tiene lugar en mí!... ¡Oh! ¡Sí, terrible!...estoy rodeado de cadáveres, de figuras amenazadoras...camino sobre sangre... ¡Creía estar muerto, y vivo!... ¡Esto es horroroso!...¡más espantoso que todos los suplicios de la tierra!
¡Oh! ¡Si todos los hombres pudiesen saber lo que hay más allá de la vida! ¡Sabrían lo que cuesta hacer mal; no habría asesinos, ni malhechores! ¡Quisiera que todos los asesinos pudiesen ver lo que veo y lo que sufro!...¡Oh no habría ninguno!...¡es demasiado horrible sufrir lo que sufro!”.

Mucho más pudiera extractar del libro en cuestión, para presentar pruebas irrecusables de su indisputables valía, porque Allan Kardec pinta magistralmente la ventura de los espíritus buenos y el tormento de los espíritus buenos y el tormento de los espíritus malos; pero no so los estrechos límites de un periódico lugar apropiado para extenderse en largas y filosóficas consideraciones; para esto se necesita más espacio.
Me han pedido mi opinión sobre El Cielo y el Infiero, de Allan Kardec, y yo digo que Allan Kardec no ha podido cumplir mejor su cometido, puesto que ha destruido de una plumada las moradas celestiales y los abismos infernales, presentado en su lugar los talleres infinitos, donde las almas progresan y el tormento de los culpables que donde quieran que van llevan consigo las sombras implacables de sus víctimas; y este cambio radical de cuanto se a creído hasta ahora, que echa por tierra las creencias religiosas de muchos siglos, lo lleva a cabo Allan Kardec con una sencillez, con dudas de los escépticos con razonamientos tan convincentes, que hay que decir, como creo que dijo Flammarion ante la tumba del maestro: era Allan Kardec la encarnación del buen sentido.
¿Que pudo Allan Kardec decir mucho más de lo que dijo?... quien lo duda: yo al menos así lo creo; ¿que comprendió que si descartaba sus enseñanzas, plegarias y fervientes oraciones, los espiritistas de la primera hora se creerían perdidos sino tenían santos a quién evocar y ángeles guardianes en quien confiar? Desde luego; en esto es en lo que más admiro a Allan Kardec hubiera ido mucho más lejos, si hubiera comprendido que le seguirían los espiritistas, pero conoció que si avanzaba demasiado se quedaría completamente solo; que no subirían los hombres hasta el, que tenía él que descender y buscar las ovejas descarriadas en los bosques del fanatismo religioso y en los infecundos eriales de la indiferencia y del escepticismo.
Yo admiro en Allan Kardec al hombre que se y al que se adivina; y le veo grande, mucho más grande por lo que ha sabido callar, que por lo que ha llegado a decir.
Ha sido un redentor, sin llegar a ser crucificado porque en nuestros tiempos no es necesario el bautismo de sangre para implantar nuevos ideales. ¡Bendito sea Allan Kardec!

Amalia Domingo Soler
Extraído de la Revista “Luz y Unión” de marzo de 1903.



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SOBRE “EL GENESIS, LOS MILAGROS Y LAS PREDICCIONES. Sus principios y sus consecuencias.”

Concepto novísimo del Génesis, y llamada al concurso colectivo.

Interpretaré, espiritual y libremente, algunos progresos de la doctrina de Allan Kardec, el legislador del espiritismo moderno, asociado al Alma del mundo. Así haré mi crítica, como de un gran monumento se infiere la importancia de las fundaciones. Se trata de la Piedra angular y de continuar la obra.
El Génesis comprende el estelar o uranográfico, el material, el orgánico, el fluídico, el espiritista, los infiernos y los cielos; o sea, la pluralidad de mundos y de existencias, en la Palingenesia universal indefinida. El Génesis religioso, moral, filosófico o científico, económico, artístico o sociológico, son corolarios o partes del total.
Es la Unidad Universal en los derroteros de un eterno camino sin fin, con sus metamorfosis infinitas y perpetuas. No olvidemos esto... Unidad de plan; extinción lenta de formas antiguas; creación sucesiva de formas nuevas; lo más perfecto sustituye a lo que es menos; “nacer, morir, volver a nacer...y siempre progresar, esta es la Ley...”

También es este el génesis; vasto programa, que nos deslumbra; y ante el cual, como la mariposa, que gira en torno de la luz, quemamos las alas y nos rendimos en sumisa adoración al Gran Arquitecto, convencidos de que por los principios, o leyes, y consecuencias, jamás veremos agotados los bosquejos del croquis conocido.
Podemos representar el estudio del Génesis integral por la figura esquemática de un árbol, que crece y se extiende indefinidamente; donde aparecen formas secas o podebles, y nuevos injertos, brotes o retoños; tanto en lo orgánico como en las creaciones intelectuales…
Se desprende de este ligero apunte graves consideraciones.
La dirección de la enseñanza, sobre tal obra, no ha podido confiarse a una sola cabeza humana. Está por encima de la voluntad del hombre él no detenerse en las opiniones de otro. El autor de la inteligencia la ha formado de manera, que no puede someterse, para todo lo que debe aprender por sí misma, más que a su sola autoridad, a su razón. Desde que ella se subordina a otro, se traiciona a sí misma, abjura el más bello de sus derechos, viola el más imprescriptible de sus deberes; porque renuncia a los destinos que le ha trazado la Sabiduría Suprema. Esto está probado en la historia superabundante. Por eso, el Espiritismo Kardeciano comienza por proclamarse campeón del librepensamiento absoluto y del progreso indefinido; de la variedad en la unidad; de la división del trabajo en la gran armonía; del concurso colectivo en método didáctico; y llevando aún más lejos la imitación de la naturaleza, de plantear las leyes de ésta, o atributos divinos, como faro, o brújula de marcha segura.(Caps. I y II del Génesis).
Es verdaderamente providencial, y yo así lo creo con toda mi alma, y me lo razono filosóficamente, que a pesar de que el espiritismo ha sido, frecuente y secularmente, explotado por todas las religiones del mundo, con Apócrifos de Zoroastro, judíos, libilinos, herméticos, de Apolonio de Tyana, evangelios, leyendas, decretales, concilios apasionados, santos de pega, milagros, reliquias, dogmas absurdos, y otros fraudes piadosos, o sacrílegos; que Allan Kardec y sus colaboradores, superiores e inferiores, hayan esclarecido, cosas sublimes, entre un conjunto de doctrinas desacreditadas por los abusos, y lo menospreciado del mundo venga a ser puesto como piedra de cimiento, lo mismo en ciencia que en religión, por las leyes del elemento espiritual. En efecto; veamos lo que nos dice aquél, cuyos despojos mortales descansan bajo un modesto dolmen druídico en el cementerio del Padre Lachaise de París, abrazando, por inscripción, la bandera del progreso.
Todos somos cooperadores en la obra palingenésica, y en la edificación de la ciencia colectiva genésica.
Si el microscopio y el telescopio son los grandes instrumentos de investigación física de lo infinitamente pequeño y grande, el Espiritismo trae otros mayores en lo espiritual; que son la Mediumnidad lata y la reencarnación, sin cuyas brújulas los destinos futuros y pretéritos quedarían deficientes, y el Génesis mutilado.
Por lo tanto, aquí caben, como colaboradores, todas las partes sanas de la humanidad entera, aportando a la ciencia su caudal: el sincretismo gnóstico y alejandrino; la filología; la arqueología e historia del arte; la mitografía; el vasto orientalismo moderno, que tanto ilustran los Burnof, Max-Muller y otras autoridades notables en la filogenia de las ideas; el simbolismo naturalista, según la Ley de Correspondencia de Swedemvorg o de analogía de otros; los Folk-lores; la exégesis de textos; la dirección directa, o fenomenología; la moral; la metafísica; y otras ramas, que descubren los misterios del pasado y del porvenir. También caben, los físicos, químicos, biologistas, botánicos, zoólogos, petrologistas, antropólogos, geólogos, palesutologistas, astrónomos, &; pues todos somos necesarios en la obra; para descubrir panoramas; estudiar las cadenas de las transformaciones; las capas del planeta; la filiaciones de la vida orgánica.
¿Pero dónde está la filiación espiritual, que es la parte esencial del ser, realmente evolutiva, sin la cual no hay Génesis?
Tal es el problema capital que se ofrece al concurso de todos. En su consecuencia:
“La Ciencia está llamada a constituir el Génesis según las Leyes de la naturaleza”: Esta es la bandera universal.
Podemos entrar en el examen de hechos, a grandes rasgos.

Pluralidad de mundos
Evoco la Geología de Lapparent, la Paleontología de Hoermes, los Encadenamientos del mundo animal de Gaundry, los trabajos de Morlillet sobre Prehistoria, el Hombre Fosil de Le Hou, la Selección de Wallace, la Evolución anímica de Delanne,... y con una secreta complacencia veo el triunfo espiritista kardeciano, que es el de todos...
Evocó a Flammarion, y con sus Tierras del cielo, las Maravillas Celestes, la Tierra antes de la creación del hombre y demás obras, deduzco los grandes desarrollos que Kardec presintió 35 años atrás...
Sabemos que la atracción es la Ley de todos los mundos; que el Universo es infinito, eterno, y está formado de los mismos elementos, sometido a las mismas leyes en todas las direcciones; que hay leyes de Solidaridad, Serie, Analogía, Variedad, Unidad y otras muchas... Hemos visto, fotografiado y medido, las montañas de la luna; examinando su superficie acribillada de cráteres; y trazado la costa geodésica de Marte. Sabemos que nuestros hermanos mayores del espacio son Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter, los Asteroides y Marte; y los menores, Venus y Mercurio.
“Allá, en lejanos sistemas, hay mundos, donde el día está iluminado por un sol rojo y la noche por un sol verde; días con dos soles; noches precedidas de un crepúsculo dorado y seguidas de una aurora azul. Muchos hay de eternas primaveras.” -P. Secchi... En las moradas de nuestra familia solar, que tienen los mismos materiales que nuestro padre el sol, hay gran variedad, donde la vida ha desplegado sus prodigios: ora organismos macizos y resistentes, ora ligeros; paisajes de perpetuos paraísos; o hemisferio de sombra entre nieves y hielos.
Hay planetas con ocho clases de meses.
En muchos, la locomoción es aérea, y se salta o vuela, entre montañas, nubes, anillos, satélites y mundículos; la atmósfera es nutritiva; no hay tubo intestinal; la ubicuidad e irradiación del pensamiento alcanza millones de leguas; el poder de producir creaciones plásticas artísticas es maravilloso; los lenguajes son variados, dominando el del pensamiento…
Eso no son sueños; son inducciones lógicas y científicas. La analogía, la solidaridad física de la luz, el calor y la vida, acusa la solidaridad intelectual, estética y moral.
Si la comunicación espiritual de las almas se efectúa, en nuestro planeta, por vibraciones magnéticas del pensamiento; la inspiración constante; todas las solidaridades psicofísicas; las ondas o auras, emisivas y receptivas de efluvios sutilísimos; las vibraciones del éter, en general, donde los espíritus se influyen, asocian y compenetran; reaccionando, sin cesar, el cielo sobre la tierra y recíprocamente; sólo tendremos que ensanchar el escenario, las series y descubriremos, racionalmente, los hilos de la trama espiritual de las almas y los mundos, donde todo pregona Atracción, Amor, Orden y Armonía.
Esta parte espiritual es la que falta, por lo general, al génesis físico de la ciencia corriente. Este es el gran telescopio de exploración, cuyos vidrios se fabrican en el trabajo científico, el amor y la virtud. Pasemos a la Reencarnación, llave también muy principal en todo Génesis, para descubrir misterios ocultos.

Pluralidad de existencias
La doctrina de la Reencarnación es firme y extensa.
Han creído en ella: Brahmanismo, Budismo, Egipto, Persia, kabalistas, esenios, terapeutas, filonianos, gnósticos, pitagóricos, planianos, fariseos, cristianos distinguidos, etc…
Allan Kardec le da carácter científico.
Señala los que nacen deformes o bien conformados; sanos o enfermizos; semi-idiotas o de talentos; virtuosos o viciosos; pobres y ricos; salvajes y civilizados; fuertes y débiles; en la Edad Media y en los esplendores industriales de hoy; en Grecia o en las regiones boreales. Indica la variedad de gustos, aptitudes, vocaciones, ideas innatas, costumbres, caracteres, ideales de perfección, creencias, códigos y en fin, las variedades etnológicas.
Llama la atención sobre las modificaciones históricas del cráneo y las fisonomías; los nuevos sociologismos; el industrialismo moderno y las ciencias; las infancias precoces; los genios, los filólogos prodigiosos y otros mil hechos. Todo se explica en la Reencarnación, filosofía profunda, que plantea las expiaciones, misiones, pruebas, regeneraciones, compensaciones y separaciones, individuales y colectivas o explica los Paraísos perdidos y las nuevas facultades.
No tenemos más que examinarnos a nosotros mismos y sabremos lo que he sido y aun lo que nos espera en gran parte. A título de curiosidad y distinguiendo los juicios, en ciertos, probables, dudosos o erróneos, según las analogías, detengámonos brevemente en algunos ensayos de investigación y veremos desfilar ante nosotros en carne y hueso vivientes: el cruel fenicio, el viejo romano conquistados, el trapalón cartaginés, “que se finge amigo par ser señor”, el antiguo feudal con sus mañas de fresco, el predicador de las Cruzadas, el rico convertido en pobre, el pobre hecho burgués, olvidado de las pobrezas, el druida civilizador como antes, el colonizador antiguo, expiando sus culpas y crímenes, y perdiendo los últimos rastros de su imperioso colonial; o los revoltosos de antaño, arrepentidos y desengañados, llevando resignados su cruz como nuevos apóstoles de la Paz y Fraternidad universales…
En el porvenir, no desdeñará la filosofía de la historia el estudio de las expiaciones nacionales. Es un diagnóstico, más o menos probable, como el de la medicina, la moral o la teología…
Según se ve, como de la ceniza se induce el fuego; de los fósiles de un mamífero, el animal entero, por la ley de correlación de los órganos; de los fragmentos arqueológicos, una civilización griega, caldea o egipcia; de las condiciones de una casa, la calidad del inquilino; o de la máquina complicada, el genio del maquinista; de la misma manera, por los indicios o hechos, se descubre la Reencarnación, Ley Universal, que desde hoy entra en el dominio científico popular.

Ley de Analogía Universal
Apuntados la reencarnación y el progreso indefinido, hay que decir algo de la Analogía, de gran importancia en la Psicología comparada o Evolución anímica, fase del perpetuo génesis ascendente.
Cuando decimos que el camaleón retrata al hombre variable; los parásitos y chupadores, a los inactivos; el buitre y el cerdo, la voracidad; el murciélago, las tinieblas; la pantera, la ferocidad; el lobo, el ladrón; el cordero, la timidez; el elefante, la bondad; el perro, la amistad; la abeja y la hormiga, el trabajo asociado, la previsión y el orden; o la mariposa, las metamorfosis; es indudable que reconocemos semejanzas de que está llena la Naturaleza y que acusan Unidad de Plan.
Los naturalistas saben bien que las formas obedecen a una misma ley de nacimiento, desarrollo, decrecimiento y extinción. Esto se observa, lo mismo en las faunas fósiles, como ammonitas, nummulites, labirintodontes, dinosaurios, grandes mamíferos o razas aborígenes, que en lo etnológico, de lenguas, códigos, religiones, imperios, usos, modos, literaturas o instituciones… Siendo la forma visible la envoltura de la idea invisible, es indudable que Dios ha pintado o escrito sus leyes, en el Universo; y en tal caso, es el Evangelio Divino y Eterno... Saber, pues, traducir ó interpretar estos emblemas de la Naturaleza ó Simbolismo de ideal, donde las condiciones antropológicas se reflejan en las faunas, es de la más alta importancia
Esta es la llave de la Psicología Comparada, en virtud de la cual, si en lo inferior nos pinta, en parte, á nosotros, nosotros deberemos reflejar, en parte también, lo superior; con lo que se engarzarán los eslabones de la gran cadena, desde el alfa á la omega, y más allá, hasta lo indefinido. Esta teoría de semejanzas, se ha formulado científicamente en los sistemas filosóficos de Spinosa, Schelling, Krause, Fourier y naturalistas notables; conviniendo todos, en que, en parte, Dios, el Universo y el Hombre, son semejantes, debido, sin duda, á la identidad esencial; pero la profundidad del problema no a permitido todavía descifrar innumerables enigmas, que pude ser queden ocultos para el habitante de la tierra, que carece de facultades sentidos más superiores... De todas maneras, la Analogía acusa en el hombre, parcelas antiguas de lejanas preexistencias, reminiscencias de un pasado remoto; y á la vez, incrustaciones , injertos ó involuciones de edades futuras y de seres inteligentes, que nos marcan nuevos derroteros á la actividad, y hasta nos la senda de lo Infinito.
La Filiación Geneológica Espiritual se pone encamino de investigar, por la Analogía, y son de esperar nuevos descubrimientos. La realidad de los perentescos por abajo por arriba, es un hecho; de donde se puede deducir una filosofía moral, positiva y racional, que nos aleje de lo uno y nos acerque á lo otro; y en el reino humano, el bosquejo de destinos progresivos, que trueque el hombre imperfecto, en futuroi arcángel.
Tal es la ley de la psiquis...
En las fases de huevo, oruga, crisálida y mariposa, tenemos explicado todo el Génesis indefinido y perpetuo...

Ensayo de nueva Cristología
Allan Kardec ha prestado un señalado servicio al Cristianismo, facilitando la transición de la fe, puramente sentimental y empírica, al natiralismo racional, integral y armónico, de la ciencia y la filosofía positiva; pues claro está, que, en virtud de las leyes apuntadas, las nuevas ideas serán al Cristianismo ordinario de la letra, lo que éste fue al Paganismo y al Judaísmo, esto es, un progreso.
El Espiritismo puede decir, como el Héroe del Evangelio: “No vengo á destruir la Ley, si no á cumplirla; sed perfectos”... Yo creo que Kardec consideró los Milagros y las Prediccionés, como capítulos anejos al Génesis, evolutivo eternamente.
Esta idea de la Evolución lenta va dominando en Geología, Paleontología y Ciencia general; marchando en merma y reculando, las teorías insolidarias y de los Cataclismos bruscos, algo parientes del Milagro antiguo.
Todo es transición solidaria en la Naturaleza...
Entran, pues, los Milagros, como hechos, en la fase genésica y en los conceptos generales de la Ciencia, que los somete a las leyes. En su sentido antiguo, no existen; son absurdos, irracionales, contradictorios, perturbadores del orden, armonía y fijeza de las leyes generales. Hay que tomarlos como fenómenos, si son reales... Según las Exégesis de más valor entre teólogos, historiadores, críticos, teósofos, filósofos, apologistas y aficionados, no está claramente deslindado lo que en el Evangelio es autentico y no lo es; sucediendo aquí lo mismo que en otros escritos análogos de diversas religiones orientales. La cosa es muy antigua: viene desde los siglos apostólicos, gnósticos y alejandrinos. Hagamos una ligera excursión...
Los Basilidianos afirmaban, que de los escritos apostólicos, los unos eran supuestos, y los otros, estaban alterados por la ignorancia y la mala fe. Rechazaban, por apócrifas, las Epístolas á Tito, Timoteo y Hebreos.
Los copocracianos admitían el Evangelio de Mateo y el resto lo interpretaban a su gusto.
Cerdon, compañero de Marcion, decia: “Los escritos que enseñan tales dogmas, no provienen de los Apóstoles; son obras pseudonimas;.. Los demás, están tan alterados, que no se pueden distinguir lo verdadero de lo falso>>... Solamente aceptaba como auténtica, una parte de Lucas y Pablo, y rechazaba por completo, como apócrifos, Evangelios, Hechos, Apocalipsis y Epístolas.
Marcion se compuso sus escritos á su gusto, con lo que creyó más racional, según su sistema docelista, sin darse escrúpulos críticos.
Como los Valentinianos y Ophitas, se dividieron en muchas ramas, será mejor en pasarlos en silencio.
El mesopotamio y sincretista, Taciano, discípulo de Jostino Mártir, amigo de Platonismo éste, y fundador aquél de los Encratistas, imitó á otros. Como varios gnósticos habian dado preferencia a algun escrito canónico, él se compuso su código, con las cuatro grandes relaciones de la Iglesia, bajo el titulo de Armonía de los Evangelios. Pero procedió como Mación, dando tajos y mandobles á diestro y siniestro. Quitó las genealogías y lo que le pareció. Enseguida, trato las Epístolas de Pablo con la misma libertad.
Manes, se hizo también su código, independiente de toda crítica. Rechazó en cuajo todo el Antiguo Testamento, y del nuevo solo conservó lo más conforme a su objeto. En su destierro compuso un Evangelio, enriquecido con pinturas alegóricas, que dijo ser caído del cielo, sin duda metafóricamente.
Fausto, sabio maniqueo del siglo III, decía que los Evangelios no han sido escritos por Jesucristo ni por los Apóstoles, sino mucho tiempo después por desconocidos.
Parte de la Escuela de Alejandría no dijo menos.
Los Indios netos aun esperan el Mesías, que no acaba de venir.
Modernamente, Strauss, Fauvety, Massey, Spinosa, arqueólogos y teosofistas, en parte, aun son más explícitos, llegando algunos al Esoterismo radical.
La verdad es que según Kabalistas, Esenios, Therapeutas, Filonianos, Neoplatónicos, Neopitagóricos, Gnósticos, Herméticos, Valentinianos, Ophitas, la Gnosis de la Iglesia, el Zend-Avesta, o los Monumentos Egipcios, resulta que:
Nons, Logos, Demiurgo, Ormuzd, Primer-nacido, Sophia, Monógenes, Hermes, Horus, Verbo, Cristo e Hijo de Dios, o son una misma cosa o se parecen mucho; son una gran realidad, verdadera encarnación del Espíritu Divino, en la Humanidad entera, que reviste ropajes diversos con esplendores artísticos indefinidos: Dios en nosotros…
¿Cuál grupo, de lo auténtico literal o lo apócrifo, triunfará? Kardec, sin pasiones y con buen sentido, ocupa un término medio, pacificador, entre ambos bandos de hermanos enemigos. Ante diversos textos, los racionales y elevados, de comprobación humana, los consideró auténticos o posibles, y los explicó por el Espiritismo y los fluídos, o sea, por las leyes del elemento espiritual. En este sentido, ensayó una Cristología naturalista y científica, con el mismo derecho que otra Cristología cualquiera. Otros versículos, los aclaró, por el sistema alegorista, colocándose en el punto de vista del esoterismo antiguo. Otros, los desechó radicalmente por apócrifos o cuentos. Este sistema tiene la ventaja de iniciarnos en el eclecticismo de métodos, tan natural en la variedad histórica; y bajo la base de que más deben saber muchos que unos pocos. Hay para todos los gustos, que es la Ley de la División del trabajo en la Ciencia Colectiva.
Como tipos de textos naturalistas, están las curaciones, doble vista, resurrecciones parciales, etc. Entre los alegorismos, el pan del cielo, las parábolas y otros… Evidentemente son cuentos, la comida de langostas del Bautista, los espíritus metidos en los cerdos, el estatero, la paloma, los prodigios geológicos de la muerte, la ascensión del cadáver embalsamado, la estrella de los magos, el parto milagroso, etc.
Kardec no da gran valor a la bibliolatría y la letra inmóvil; y por eso escribió, salvando del naufragio lo universal y humano, lo racional y posible. Es un gran Reformador, que merece respeto y gratitud. Inculcó lo esencial sobre lo transitorio…

Consecuencias
El Génesis total , según el Espiritismo, es la ciencia que estudia las leyes de la Naturaleza. Es tas leyes vienen de Dios: de donde se deduce que la Ciencia es la Revelación divina y progresiva. Es filosofía que tiene consecuencias religiosas, morales y sociales.
Por ser campeón del libre pensamiento absoluto, no puede sustituir un exclusivismo a otro, ni una autocracia por otra, en ciencia, religión o política; no puede ni debe, ejercer ninguna presión. Poderoso como filosofía, perdería, en siglos de raciocinio y libertad, si se transformara en un poder temporal cualquiera y empezara con tonterías de proclamar verdades por votaciones y demás usos rancios de los desacreditados Concilios. Siendo la Verdad una Luz , desciende a las almas según sus méritos, no por decretos humanos… No hará instituciones sociales del porvenir, no impondrá leyes, como dice Kardec en: Génesis, cap. XVIII, par. 20; Obras póstumas, capítulos XVIII-XXIII; y otros textos.
Tampoco es una religión: aquí no hay sacerdotes, ni misticismos, ni templos, ni culto, ni rito, ni ceremonias, ni milagros, ni dogmas, ni símbolos, ni misterios.
Lo que hay es Verdad, Libertad y Fraternidad solidaria, que son Atributos de Dios… Todos para uno y uno para todos; trasladándolo de los labios al corazón y la conciencia.
El Génesis es un libro muy serio, de principios y desarrollos inagotables… Con él han muerto para siempre:
Los Génesis místicos, supernaturalistas, fabulosos y milagristas;
Los andamiajes de cielos superpuestos;
Las doctrinas geocéntrica y antropocéntrica;
Los Cielos e Infiernos antiguos, con sus teogonías y cosmogonías;
Las Leyendas apócrifas.
Ya no hay Campos Elíseos, ni Paraíso Cristiano, tocando arpas y cantando alabanzas, nos llaman la actividad y evolución indefinida. No hay Devachan, ni Nirvana, de reposo el uno, de aniquilamiento o absorción el otro, si por tales se traducen, porque la Metamorfosis del alma es perpetua y lleva consigo su infierno y su cielo. No hay Naraca, ni Infierno eterno, donde el criminal perezca o pierda su yo individual, fuera del aura terrestre; porque estas novelas absurdas y nihilistas, son contrarias al desenvolvimiento esencial del ser…
Ya nadie pregunta si el agua de la Luna será buena para bautizar, si la Virgen tendrá, en Sirio, más advocaciones que en nuestro calendario; o si nacer valientes o cobardes, dependerá de la influencia de las constelaciones del León o del Borrego. Están mandadas retirar las profecías numéricas y fijas, sobre cálculos de rondas, ciclos de reencarnaciones individuales o colectivas, o estancias devachánicas. Por un lado, entra el elemento de la libertad, en tales profecías; por otro, la población de las regiones es variable según condiciones y tiempos; y además, los años y siglos, son muy variables, según el cómputo de los tiempos.
El año de Neptuno tiene 165 años de los nuestros; el de Urano, 84; el de Saturno, 29; el de Júpiter, 11 años, 10 meses y 17 días; mientras que el año de Mercurio, solo tiene menos de tres meses terrestres, o sea, 88 días de los nuestros…
No hay formas fluídicas ciegas, ni fantasmas vacíos de vida artificial, sin dueños propios; ni cadáveres sucesivos aromales al acaso; ni espacios desiertos; lo que hay, en nuestra opinión, son fotografías del pensamiento, creaciones plásticas, series de entidades, que todo lo rellenan, como afirman Kardec, Crookes, Huxley u otros. Los espacios tienen variedad infinita de seres en todos los grados del progreso indefinido; de lo cual testifican, la Humanidad entera esclarecida y los hechos del Gran Libro de la Naturaleza, constantemente abierto a las miradas de todos.
Han llegado los tiempos, en que, por la Ciencia, enfrenemos nuestras imaginaciones: Este, con automatismo de fe ciega rutinaria, marcha como taravilla de molino, siempre repitiendo lo mismo y resistiéndose a toda modificación; aquel, gira a todos los vientos, como veleta de campanario; uno es gran fabricante de metáforas o portador de barbarismos anacrónicos, con etiqueta de nueva moda; otro hace inducciones precipitadas o resucita nuevos Misterios esotéricos trasnochados, dejándose de la serena filosofía experimental y racional, con marcados apegos a un panteísmo soñado, exageradamente subjetivo e inarmónico;. . . La Ciencia progresiva y sublime, unida al Amor, nos conducirá hacia Dios... No olvidemos esta gran bandera...


Manuel Navarro Murillo
Extraido de la Revista “Luz y Unión” de marzo de 1903.

EDITORIAL - ABRIL 2009

Era el 31 de Marzo de 1869 y la ciudad de París dormía. Tan sólo unos pocos habitantes empezaban su jornada para un intenso día de trabajo.

El reloj marcaba las 4:30 hrs de la mañana y en el 59 de la calle y pasaje de Santa Ana, alguien se levantaba, como cada mañana, para continuar con los preparativos de una mudanza. Todo transcurría de una manera normal, muebles aquí y allá, utensilios de cocina, papeles, libros, todo en orden dentro del desorden habitual que generan las mudanzas.

Nuestro querido amigo, un habitante más en este planeta, de nombre Hippolyte Léon Denizard Rivail, era un lionés afincado en París desde hacía muchos años, persona que a los ojos de los demás nada tenía de especial. Trabajador infatigable, estudioso, culto, era una persona humilde, bondadosa, que junto a su mujer Amélie Gabrielle Boudet, pasaba su existencia en este plano terrenal.

Cada mañana, como hemos dicho antes, se levantaba a la misma hora, iba a su gabinete de trabajo y ahí pasaba largas horas metido entre sus papeles. Respondía cartas constantemente, comparaba informaciones, las recopilaba y le daba una forma dentro de su cabeza, una vez que las había pasado por la razón. A la vez redactaba y dirigía un periódico mensual, de unas treinta páginas, donde publicaba todos los avances, descubrimientos y compilaciones de un trabajo inesperado que comenzó en 1855 y por el cual fue criticado, humillado... pero del que recibió la mejor recompensa, el mejor salario: “El Amor al prójimo y la reforma Moral”.
Como él mismo había anunciado a los suscriptores de su periódico, el 1 de Abril se habría mudado a la Avenida y Villa de Segur, cerca de “Les Invalides” en París, a donde trasladaba su domicilio junto a la redacción de la revista y al 7 de la calle de Lilles la oficina de expedición y suscripción, y la sede de asociación, junto a la librería que debía inaugurarse.

Esa mañana, que para él era una más, cambiaría el destino de muchas cosas. Estando en su casa y habiendo recibido a un cliente de la librería para entregarle uno de los números del periódico, el Sr. Rivail o Allan Kardec, caía fulminado al suelo víctima de un aneurisma de aorta, debido a los serios problemas circulatorios que tenía.

Todo había cambiado, todo era caos y muerte en aquella casa, aunque no en él. Su rostro estaba feliz y si no fuera porque no respiraba se podría decir que estaba dormido.
Miles de preguntas rondaban en la cabeza de su mujer y amigos ¿Qué sería de la Sociedad de Estudios Espíritas de París? ¿Y de la Revue Spirite? ¿Cuál sería el futuro de aquel “inesperado” trabajo que aceptó en 1855 y que consistía en darle un cuerpo de doctrina, recopilando, analizando, razonando, editando las bases del edificio del Espiritismo? Todo estaba previsto, su misión había terminado pero, previsor como siempre, ya había dejado el número de Abril listo para ser editado y entre sus innumerables papeles se encontraron pensamientos, directrices, consejos para continuar la obra de la que él no se sentía el autor, sino el codificador.
Como veis, queridos lectores, diariamente nos cruzamos con gente que pasa inadvertida, que parecen simples trabajadores, padres y madres de familia que no salen de lo corriente, pero que todos ellos son importantes y tienen su repercusión en los demás en mayor o menor grado.
Hoy, ciento cuarenta años después de la desencarnación de Allan Kardec, nuestro periódico no podía pasar por alto el día en que el codificador del Espiritismo dejaba en nuestras manos el rumbo de esta bella doctrina de consecuencias morales, filosóficas y espirituales. Hoy queremos rendir homenaje a ese hombre, uno de tantos en la Tierra, que con su fe inalterable, con su esfuerzo, su método, su gran capacidad intelectual pudo ver el camino por el que todos pasaremos después de la muerte, pudo dejarnos en sus libros las bases para nuestro mejoramiento y que hoy se han convertido en un movimiento seguido por millones de personas en el mundo que trabajan por el bien social, que se esfuerzan por reformar su interior y que siguen apostando por un mundo mejor de paz, amor e igualdad. Esos somos los espíritas, eso es el Espiritismo.

Kardec, allá dónde estés, recibe este pequeño homenaje que hacemos junto con nuestro más sincero agradecimiento.

La redacción.

domingo 22 de marzo de 2009

NUEVO PERIÓDICO - ABRIL 2009 - DESCÁRGATELO!!!






DESCÁRGATE YA

EL NUEVO PERIÓDICO

"EL ÁNGEL DEL BIEN"

ABRIL 2009


lunes 5 de enero de 2009

EL ABORTO SEGÚN EL ESPIRITISMO

¿Qué es lo que generalmente conduce a una madre a tomar la decisión de abortar? Vivimos en un mundo materialista, egoísta, pero principalmente la causa que lleva a una mujer a terminar con su embarazo, es la ignorancia que reina en la Tierra sobre el plano espiritual.

Todas las religiones son conscientes del principio espiritual, de la supervivencia del alma después de la muerte del cuerpo físico, al igual que tienen ese rechazo por el aborto sin llegar a profundizar sobre ello. Pues bien, al Espiritismo le ha tocado la labor de levantar ese velo que oculta al mundo de los espíritus y darlo a conocer a la humanidad.

Mi intención en este artículo es hacer llegar al lector esta realidad. Como almas inmortales que somos, tenemos la necesidad de reencarnar en la Tierra para seguir nuestras etapas evolutivas hasta que hayamos progresado lo suficiente para ir a otros mundos más felices. Mientras tanto, cuando una mujer tiene un hijo está ofreciendo a un espíritu la oportunidad de seguir su camino, pues la Tierra es como una escuela para el alma. Además, este espíritu que renace, generalmente está vinculado a los padres por su pasado, ya sea por lazos de amor o de odio, pues ambos unen a las personas.

Este proceso reencarnatorio no se produce al azar sino que hubo una planificación anterior, buscando el mejoramiento espiritual de este alma. Acercándose la época de la concepción ya empieza el espíritu reencarnante a relacionarse con la futura madre, acompañado y orientado por un equipo espiritual superior, el cual ayuda en la progresiva ligación fluidica del espíritu con los fluidos espirituales de la madre. En muchas ocasiones, según el psiquismo de la mujer, empieza a tener el deseo de quedarse embarazada. Esta unión fluídica magnetiza al óvulo aún no fecundado, este según el adelantamiento moral e intelectual del espíritu que va a reencarnar irradiará con una determinada frecuencia, atrayendo como un imán en el momento de la concepción de entre los 200/300 millones de espermatozoides, cada uno con un abanico genético diferente, al que más se acople a las necesidades evolutivas y características del espíritu en vías de encarnación, respaldado siempre por la espiritualidad superior.

Acabamos de narrar como un espíritu a través de sus padres biológicos acaba de imprimir su ser espiritual actual al plano físico. Así, cuando ante un problema determinado alguien se cuestiona si es de origen genético o kármico, la respuesta será ambas, pues están interrelacionados, hay una conexión entre herencia biológica o genética y la espiritual.
Llegados a este punto capital hacemos referencia al análisis que Allan Kardec hace en el libro de los espíritus pregunta 344. P.¿En qué momento se une el alma al cuerpo? R. La unión empieza en la concepción pero no se completa hasta el momento del nacimiento. Al decirnos “empieza” nos quiere decir que ya tiene vida material, que es partícipe del plano físico registrando emociones y sentimientos de sus padres.

En este transcurso de gestación el espíritu del niño tiene una reducción de su periespíritu con el consiguiente olvido de sus vidas pasadas, necesario esto para proseguir su camino terrestre, acompañado de una pérdida de consciencia entrando en una especie de turbación parecida a la de la muerte. Esto puede variar según el nivel evolutivo del espíritu, cuanto más evolucionado más consciente y partícipe es de este proceso.
Según se va desarrollando la gestación el intercambio fluídico entre la madre y el espíritu reencarnante se hace más intenso. En ocasiones puede producir molestias por la diferencia del nivel evolutivo que haya entre ambos. Si analizamos este intercambio psíquico, ya que el cerebro del bebé no está formado todavía para poder registrar pensamientos y emociones, sí lo está la memoria profunda o extracerebral que almacena las emisiones de amor o rechazo que sus padres producen. Está comprobado que personas transportadas mediante regresiones a la edad fetal narran acontecimientos que vivieron los padres y sólo ellos conocían. Es importante que la madre sepa que ya está empezando a educar a su hijo pues su pensamiento y sentimiento de nivel elevado y moral constituyen vibraciones altamente positivas para el bebé.
Ante esta realidad espiritual al tomar la opción de abortar, desde el momento de la concepción hasta el nacimiento, lo que estamos haciendo es terminar con la vida física para el espíritu en vías de reencarnación con su consecuente sufrimiento moral y físico que trataremos más adelante.

La pregunta que lanzo al lector es la siguiente: “Ya que la gran mayoría de la población ve el momento de la muerte como la etapa más crítica de la vida, experimentando muchos miedos, dolor, angustia cuando se aproxima ¿por qué la fase del nacimiento no tendría que considerarse tanto o más que la muerte?¿por qué nos atrevemos siquiera a cuestionar el aborto?¿por qué no vemos que estamos cometiendo un crimen?”

Antes de analizar el aborto provocado aclaremos que el aborto espontáneo es una consecuencia de nuestro pasado y hay que aceptar y enfrentar este tipo de prueba para nuestro crecimiento interior, aprendiendo a valorar la vida y la oportunidad que supone la reencarnación. En muchos casos hará despertar la conciencia.

El aborto provocado es un crimen a los ojos de Dios. Esto quiere decir que estamos quebrantando sus leyes. Tan sólo estaría permitido si corriera verdadero peligro la vida de la madre. En el resto de situaciones, incluso si fuera materialmente imposible criarlo, siempre tenemos la opción de darlo en adopción.

Analizaremos ciertas situaciones realmente controvertidas tales como cuando descubrimos que el bebé viene con alguna enfermedad, síndrome de down, malformaciones, etc. Realmente esto son las consecuencias de sus vidas pasadas en las que violó gravemente las leyes divinas, como por ejemplo el suicidio o cualquier otra acción en la que ocasionó daños terribles que repercutieron en su cuerpo espiritual. André Luiz nos esclarece diciendo que hay encarnaciones que actúan como un filtro o una esponja en las cuales las enfermedades absorben imperfecciones de nuestro espíritu que no pudieron ser solucionadas en el mundo espiritual y necesitan del plano físico para reestablecer la salud del espíritu. En estas situaciones el feto tiene más necesidad de nacer que un espíritu sano.

Cuando nos enfrentamos a un caso de violación nos podemos preguntar ¿Por qué ocurrió esta desgracia? Espiritualmente hablando, cuando cometemos cualquier tipo de acto delictivo sintonizamos con esta energía registrándose en la memoria profunda y esto crea una predisposición a que se repita en la persona que lo ocasionó en otra vida siguiendo la ley de causa – efecto. El bebé estará relacionado en esta trama y es una oportunidad para reestablecer el equilibrio y saldar antiguas deudas. Vuelvo a recordar que sea la situación que sea, antes de abortar e hipotecar su felicidad siempre tendrá la opción de dar en adopción.

El aborto acarrea consecuencias espirituales y físicas muy graves para la madre, padre, espíritu reencarnantes, médicos y todo el que interviene en dicho proceso. Dentro de las consecuencias que produce el aborto provocado para el espíritu en vías de reencarnación, al margen de que cada caso tiene situaciones especiales a tener en cuenta, todos van a tener un sufrimiento físico y moral o psíquico, sentimiento de pérdida de tiempo, graves lesiones periespirituales y trauma mental. Podemos hacer una distinción, por un lado los espíritus más evolucionados sabrán reponerse del duro golpe, serán más tolerantes, suelen ser alguien que iba a ayudar al matrimonio y lamentará profundamente el no poder realizarlo. No ocurre los mismo con los espíritus menos evolucionados, por un lado necesitarán más ayuda espiritual para reponerse y volver a adquirir su forma periespiritual anterior. Normalmente, vinculados a los padres por lazos desarmónicos, se dejarán llevar por el odio y resentimiento, tratando de vengarse desde el plano espiritual de los cónyuges, convirtiéndose en obsesores de estos y empeorando así la situación anterior.

Aunque todos nosotros podamos creer que sea imposible el tener enemigos en el plano espiritual, si observamos y analizamos la historia, vemos que tenemos un pasado turbulento con más de cinco mil años en guerras, seiscientos años de Inquisición, la esclavitud, etc… Todos estos errores sólo se solucionaran con amor. El amor que nace entre padres e hijos es un regalo divino que no tenemos que desaprovechar.

Las consecuencias para la gestante, que se podrán dar en esta vida o en otras, pueden ser las siguientes: Cáncer de útero, hemorragias, procesos depresivos posteriores al aborto, sentimiento de culpa consciente o inconsciente reduciendo la vibración de su psiquismo, el magnetismo mental del espíritu expulsado perjudicando notoriamente a la madre, ocasionará lesiones graves en su periespíritu, el chakra genésico quedará desarmonizado con los consecuentes problemas para futuras maternidades, ya sea en la próxima existencia o en la actual. La Ley de causa y efecto será la que reestablezca el equilibrio, el chakra cardiaco se verá notoriamente perjudicado por el desequilibrio emocional y afectivo quedándose un campo abierto a la obsesión.
Sólo el amor repara y edifica, y con el crecimiento interior se puede llegar a disminuir el karma ocasionado.

Cuando analizamos al padre, muchas veces, es la figura que obligó a su compañera a abortar. En este caso quedará desarmonizado su chakra coronario quedando abierto un canal anímico de acceso a futuras obsesiones, su chakra genésico se verá repercutido con la fragilidad del aparato reproductor, molestias testiculares y disturbios hormonales que pueden tener lugar en la vida actual o en otras reencarnaciones.
Existe responsabilidad profesional e incluso en las personas relacionadas con el suceso. Todo acto tiene consecuencias y estas están en función a la intención ya que no sería lo mismo el médico que simplemente ve en el feto dinero, del otro que piensa que está ayudando a la madre, aunque la ignorancia tampoco exime de culpa. Todos seremos abortistas indirectos desde el momento que criticamos a una madre soltera o cuando somos indiferentes ante este atentado.

No pretendo condenar sino esclarecer sobre el grave error que es terminar con la vida de este ser en formación, que tiene unas consecuencias nefastas, rompiendo un gran trabajo del plano espiritual y ocasionado daños físicos y psíquicos en esta vida y en las siguientes hasta reparar el mal causado. Para todo el que empieza a despertar hacia una comprensión mayor de la existencia del ser, es preciso proteger la vida del feto y de la madre, además evitar todas las consecuencias dolorosas que el aborto desencadena aún estando éste amparado por la legislación vigente. El derecho a la vida tiene que ser más estricto para todos estos seres que todavía no se pueden defender. Tenemos una visión materialista ligada a nuestros sentidos físicos y no nos da derecho a escudarnos en la ignorancia para practicar este tipo de crimen, recuerde que la ignorancia es la madre de todos los males de la humanidad.

Querido lector, analice y reflexione este asunto. El Espiritismo es la voz de los espíritus que vienen a decirnos lo que ocurre desde su plano, el ser humano necesita ser consciente de la vida en gestación. Representa la simiente germinada de una planta que está creciendo con mucho amor, la vida tiene valor cuando se comprende su lado espiritual. Saber vivir bien esta fase en el útero materno tiene la misma relevancia que saber enfrentar con Fe el término del camino.

Javier Gargallo
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”

Para ampliar información:
*”Gestación sublime intercambio” de Ricardo di Bernardi.
*”Mi vida en gestación” de Abel Glaser.
*”O Aborto” conferencia de Nazareno Feitosa

“OBRAS SON AMORES”

Hemos querido publicar este artículo que salió en la “Revista de Estudios Psicológicos” de 1890 que fundó nuestro querido D. José Mª Fernández Colávida, gran figura del Espiritismo en España y que por motivo de su desencarnación por esa época la dirigía el Vizconde de Torres-Solanot.
Muchos pensarán que hace muchos años de esta publicación, pero diremos que es un problema que hoy en día está en pie y esperamos que estas palabras nos ayuden a reflexionar.
La redacción.

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Esto dice el adagio y esto es precioso repetir al contemplar la conducta de ciertos mal llamados espiritistas, que no se han saturado de nuestra magnífica doctrina, porque sin duda conservan las reminiscencias de las religiones positivas con la costumbre de predicar una cosa y practicar otra, esto es, que no procuran conformar los actos con las enseñanzas eminentemente morales de la doctrina.

Lamentando ese mal se expresa así un querido colega:

Triste es confesarlo, entre los espiritistas hay quienes no se han penetrado de la misión que aceptaron al entrar en nuestras filas y no se dan cuenta de que no basta creer en los espíritus para cumplir con sus deberes de adeptos. Cruel será para ellos su despertar en el espacio.

Terrible será sin duda, el despertar de aquellos que habiendo conocido la verdad no practicaron sus enseñanzas; de aquellos que saben que a mayor grado de desarrollo, corresponde más responsabilidad y que el espíritu ha de dar cuenta no sólo del mal que hizo, sino del bien que dejó de hacer.

Quien no tiene esto siempre presente, quien no procura ser hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy, no tiene derecho a ostentar el título de espiritista, sólo se podrá llamar espiritero.

Ya dijo Allan Kardec: “Se reconoce al verdadero espiritista por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones” lo confirmó el congreso de Barcelona (1888) aconsejando “la constante realización de la doctrina por la práctica de las más severas virtudes públicas y privadas” y lo ha ratificado el congreso de París (1889) al formular la siguiente conclusión: “Es preciso que todo espiritista muestre por la práctica de las virtudes públicas y privadas, la virtualidad y la trascendencia de la doctrina”.

Y como si esto no fuese bastante, todas, absolutamente todas las comunicaciones de los buenos espíritus, nuestros protectores, encarecen en primer término el amor y la práctica del bien.

Aceptar, pues, con sinceridad el Espiritismo equivale a obligarse al propio mejoramiento moral y a procurar el bien de los demás.

De nada sirve la predicación, sin la obra viva.

Ponderar una doctrina, recomendarla y no practicarla es de efecto contraproducente.

Valiera más que abandonaran el nombre de espiritistas y se retirasen del apostolado quienes no prediquen ante todo y sobre todo con el ejemplo, con la práctica doctrinaria.

Porque lejos de favorecerla, perjudícanla grandemente.

¿Cómo hemos de probar que el Espiritismo es la regeneración, si no comenzamos por regenerarnos al calor y con la práctica de sus sublimes enseñanzas?

Por eso decimos, parodiando el adagio que sirve de epígrafe a estas líneas:

“Obras, buenas obras, son Espiritismo”.


Extraido de la “Revista de Estudios
Psicológicos” de D. José Mª Fernández Colávida
Enero de 1890.


La grandeza de la compasión

Algunas de las más bellas historias de la humanidad se encuentran en la literatura de la antigua India. La que vamos a conocer ahora está en el poema épico Mahabharata.

Una gran batalla estaba a punto de empezar: Los Kurus y sus primos Pandaras se enfrentarían, dentro de pocas horas.

Poco antes del inicio de la batalla, los ojos del príncipe Krishna se fijaron en un pajarillo que temblaba con los ruidos de la guerra. Era un avefría.

El pajarillo había hecho su nido en medio del matorral. Los elefantes y los caballos de la guerra aplastarían el lecho que abrigaba a las crías.

Los ojos claros de Krishna se llenaron de compasión. Bajó de su carruaje y se aproximó al nido.

Vio al pajarillo que se negaba a abandonar el nido indefenso, y oyó como piaban desesperados. Observó como la madre se debatía afligida adivinando el peligro inminente. Se conmovió.

Madrecita –dijo Krishna– ¡que bella es la devoción que tienes por tu familia! ¡Que elevada forma de amor hay en tu corazón!

Buscó entonces una pesada campana de bronce y cuidadosamente cubrió el nido y a los pajarillos.

Cuenta la historia que la batalla fue terrible, pero cuando terminó, la familia de pajarillos estaba a salvo.

Pasaron muchos años y aquel campo de batalla todavía existe en la India. En él se puede oír el trinar de las avefrías que allí hacen sus nidos.

Son los recuerdos vivos del gentil Krishna y de su compasión por todos los seres vivos.

¡Qué lección tenemos en esta sencilla historia! Y cómo podemos aplicarla a nuestras vidas.

Compasión es percibir el sufrimiento de otro, aún cuando estemos en medio de nuestros propios problemas.

Compasión es una dulce palabra, que viene de un corazón sensible y está mucho más allá de solamente conmoverse con el sufrimiento material de alguien.

Está claro que hambre, pobreza y dolencia sensibilizan el alma, pero la compasión también puede ser traducida por el sentimiento de comprensión ante las personas difíciles, por el perdón a quien nos ofende y maltrata. Lo más difícil de la compasión es tolerar aquellos que nos son desagradables o causan perjuicios.
Por tanto, la pregunta sería: ¿Cómo amar a los que nos humillan sin considerarnos cobardes?
La respuesta fue dada por Jesús: Cuando digas que si, que sea sí, y cuando digas no, que sea no. Esto es: sinceridad, transparencia siempre.

Pero todo eso dulcificado con la compasión.
No se trata de ver al otro como a un pobre o a un mediocre, quien piensa así está despreciando a otra persona.

El que siente verdadera compasión, comprende al prójimo, no se pone en posición superior a él ni le humilla.
La verdadera compasión es generosa, entiende el momento y las razones de la otra persona. Un ejemplo de compasión lo tenemos en Jesús: en lo alto de la cruz, fustigado por el hambre y la sed, traicionado por los amigos, torturado por los hombres, levantó los ojos para el cielo y pidió simplemente al Padre celestial: Perdónales, Padre pues no saben lo que hacen.

No citó sus errores, suplicó para ellos el perdón divino.
Ciertamente, cada uno de los que hirieron a Jesús cargó durante años el peso del remordimiento. La ley Divina no dejó de obrar con ellos.

Mientras sus verdugos permanecían en la Tierra, martirizados por la propia conciencia, Cristo seguía adelante, en paz consigo mismo.

Hoy –por lo menos hoy– piensa en la grandeza de ese gesto e imita a Jesús.

Traduccido de Momento Espírita
http://www.momento.com.br

EURÍPEDES BARSANULFO, EL EDUCADOR

En la obra “Eurípedes, el Hombre y la Misión”, Corina Novelino nos relata lo siguiente:

"Los compañeros de magisterio, en el Liceo Sacramentano, abandonaron a Eurípedes, después de su conversión al Espiritismo. El mobiliario escolar fue retirado y el edificio requerido por sus propietarios.

El joven estaba abatido, pero no desanimado. El testimonio le había reclamado determinación y pujanza en la nueva fe. Por eso, continuaba firme en las tareas espíritas.

(...) Después un planeamiento rápido había quedado asentado el arriendo de una sala en el antiguo Colegio de la Profesora Ana Borges, cerrado desde 1885.

Allí, con mobiliario improvisado y sin conforto, Eurípedes prosiguió en su esfuerzo magnífico, en pro de la Educación.

En el frontal de la puerta modesta, se leía: LICEO SACRAMENTANO. El currículum era el mismo, pero con la desbandada de los colegas, Eurípedes se desdoblaba para administrar las clases de todas las materias programadas.

Y acrecentó, con coraje, la enseñanza de la Doctrina Espírita al currículum, lo que suscitó el descontento de los padres católicos.

La mayoría llevó a Eurípedes la amenaza de retirar a los hijos del Liceo, en caso de que mantuviese el Profesor la decisión de aleccionar Espiritismo."

- "Que retiren los hijos, pero la finalidad salvadora del aprendizaje espírita será mantenida."

"Un día, sin embargo, él se entristeció profundamente. Se encontraba casi abandonado, en el vacío de la sala de clases. Se había puesto a llorar, en el silencio de ardorosa oración. (...)

He aquí que una fuerza superior le toma el brazo y, mecánicamente, transmite pequeño mensaje, más o menos en estos términos:"

"No cierre las puertas de la escuela. Borre del letrero la denominación Liceo Sacramentano - que es un resquicio del orgullo humano. En substitución coloque el nombre - Colegio Allan Kardec.

Enseñe el Evangelio de mi hijo los miércoles e instituya un curso de Astronomía.

Protegeré el Colegio Allan Kardec bajo el manto de mi Amor.
María, Sierva del Señor"

Según Corina Novelino, en la obra citada Eurípedes siguió a risca las instrucciones espirituales de María Santísima.

"Tuvo inicio para Sacramento la mayor campaña educacional, conocida hasta entonces. Antiguos alumnos del Liceo Sacramentano se reintegraron al nuevo colegio y más de dos centenas de otros estudiantes fueron encaminados al Colegio Allan Kardec.

(...) Antiguos alumnos conservaron, cariñosamente, importantes apuntes proporcionados por Eurípedes sobre cuestiones de Lengua Portuguesa, Astronomía y Fundamentos de la Doctrina Espírita.

Los miércoles eran consagrados enteramente al estudio de El Evangelio Según el Espiritismo y El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec. Asistían a esas clases los alumnos del Colegio y numerosos visitantes. El inicio de las clases se daba a las 12 y media horas, prolongándose hasta quince horas aquellas lecciones excepcionales para todos."

Corina nos cuenta que las clases se iniciaban con una oración: "La voz sonora y vibrante de Eurípedes se erguía en la reproducción del Padre Nuestro, de Jesús, en su opinión, la oración que trae en cada palabra un potencial magnético capaz de transformar el mundo, porque provino de los labios sublimes de Cristo..."

"Era el instante de la oración de cierre. (...) Eurípedes, de pie, pronunció una conmovedora oración de agradecimiento. Y es en el decorrer de esta que, en general, él penetraba en la faja de los Mensajeros del Señor, en transe sonambúlico. He aquí que, a veces, su voz pausada asumía el timbre infantil: - es Celina, la pequeña y luminiscente intérprete de María quien viene a traer la palabra de estímulos santos de la propia Madre de Jesús, cuyo cariño por el Colegio Allan Kardec jamás desvanece.

De otras veces, comparecían al festín espiritual otros luminares de Esferas Superiores, tales como Juana de Arco, Pablo de Tarso, Pedro, Felipe, otros discípulos de Cristo, que se aprovechaban del gran momento para dirigir a la criatura Tierra a su mensaje de luz."

Corina, en nota de pié nos relata que "esas clases despertaban tanto interés que los alumnos del curso superior no perdían las sesiones mediúmnicas, en el sentido de enriquecer sus investigaciones con los conceptos de los Espíritus Benefactores."

Al cambiar el nombre de la escuela para Colegio Allan Kardec, por sugerencia de María, la madre de Jesús, Eurípedes caracterizó a la escuela como espírita y, por lo tanto, con una propuesta pedagógica basada en la Doctrina Espírita.

Eurípedes Barsanulfo inauguraba así el primer colegio espírita del mundo con el nombre de Colegio Allan Kardec, bajo la égida de María, la madre de Jesús. La enseñanza de la Doctrina Espírita era parte integrante del currículum de la escuela, enseñando el Evangelio de Jesús, y un curso de astronomía, conforme las recomendaciones de María. La verdad triunfaba del preconcepto, del orgullo y del fanatismo religioso.

En esta propuesta pedagógica, estaban incluidos tanto los objetivos, la metodología como el contenido curricular.

Al lado de las materias tradicionales, Eurípedes había incluido la enseñanza de la Doctrina Espírita, no titubeando al utilizar “El Libro de los Espíritus” y “El Evangelio Según el Espiritismo”, con los alumnos, aparte de utilizar la oración y el ejercicio de su mediumnidad extraordinaria, donde se comunicaban Espíritus de alta envergadura, trabajadores de Jesús, como Pablo, Pedro, Felipe y otros, conforme nos narra Corina. Los alumnos mayores, según la biógrafa, no perdían las propias reuniones mediúmnicas.

Se nota claramente, en las narrativas de Corina que la enseñanza primaba por la calidad elevada, donde el alumno era llevado a comprender profunda y racionalmente las lecciones, vivenciando lo que aprendían, especialmente en el aspecto moral.

Delante del coraje de Eurípedes, es necesario volver a ver, con urgencia, el concepto de Educación Espírita.

La enseñanza de la Doctrina Espírita en una institución espírita (centro, hogar, orfanato, escuela) representa la enseñanza de la Verdad Universal, necesaria al "conocimiento de si mismo", llave del progreso individual, como nos enseñan los Espíritus en “El Libro de los Espíritus”, ítem “Perfección Moral”.

Si utilizamos el nombre Espírita, tenemos que ser fieles a los Espíritus Superiores que tanto trabajan para implantar esa verdad Universal en nuestro Planeta.

El contenido libertador y la "finalidad salvadora" de la Doctrina Espírita, en el lenguaje de Eurípedes, debe ser divulgado y enseñado de todas las formas posibles.

La Doctrina Espírita nos abre un mundo de posibilidades en el área de la educación donde, al lado del contenido Espírita, que representa esa Verdad Universal que nos lleva al "conocimiento de si mismo" y de las Leyes Divinas que rigen los seres y todo el cosmos, también nos propicia el desarrollo del sentimiento, a través de la práctica de la caridad, en el ejercicio del amor al semejante.

Desarrolla las potencialidades del alma que todos, como Hijos y herederos de Dios, traemos en nosotros mismos, en todos los sentidos: cognitivo, afectivo y volitivo. Abre camino para la interacción vertical, con las esferas superiores de la vida Universal, en sintonía con el pensamiento cósmico.

Si todavía guardamos dudas en nuestro corazón cuanto a nuestras tareas de educadores, recordemos la figura de Eurípedes, en la narrativa de Corina Novelino: Cuanto todo parecería haber sido inútil y la escuela cerca de cerrar sus puertas, he aquí que la propia María, madre de Jesús, lo viene a consolar e incentivar a mantener la escuela abierta y, todavía más, a cambiar el nombre para "Colegio Allan Kardec" lo que denota, sin cualquier duda, su carácter de Escuela Espírita, con una propuesta pedagógica basada en la Doctrina Espírita, en todos sus aspectos: científico, filosófico y religioso.

(Extraido y traducido de www.pedagogiaespirita.org )

La pequeña historia del discípulo

Queridos lectores, cuando yo lei esta historia maravillosa, llevaba muy poco tiempo en la Bendita doctrina del Espiritismo, y no la pude comprender, al paso del tiempo y después de aprender un poco, pensé en la historia preciosa, que ahora ya comprendo. Seguro, que muchos de vosotros ya la conocéis, pero habra otros muchos que no, y seguro que unos y otros os sentiréis identificados con el alumno.

Paqui
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”

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Cuando el Maestro visitó al aprendiz por primera vez, lo encontró sumergido en la lectura de información divina. Lo vio absorto en su búsqueda de sabiduría y le dijo: ¡Bendito sea el hijo del conocimiento superior!

Y paso de largo, entregándolo al cuidado de sus delegados.

Volviendo a verlo más tarde, lo sorprendió inflamado de entusiasmo por lo maravilloso. Se sentía dominado por las claridades de la revelación, proponiéndose extenderlas por todos los rincones de la tierra. Quería ganar el mundo para el Supremo Señor. Multiplicaba promesas de sacrificio personal e interpretaba teóricamente la salvación como absoluto servicio de esperanza contemplativa.

El Eterno Compañero le acarició la frente soñadora y le dijo:

¡Loado sea el apóstol del ideal!

Y siguió adelante confiándolo a dedicados mensajeros.

Regresó a observarlo, en otra ocasión y le registró nuevo cambio. Guiábase el aprendiz por propósitos combativos. A través del conocimiento y del ideal que había adquirido, se presumía en posesión de la realidad universal y promovía una guerra sin sangre contra todos los semejantes que no pisasen su peldaño evolutivo. Grababa dísticos incendiarios, a fin de purificar los círculos de la creencia religiosa. Acusaba, juzgaba y castigaba sin conmiseración. Alimentaba la extraña voluptuosidad de engrandecer la fila de nuevos adversarios. Pretendía destruir y renovar todo. En ese menester, desconocía el respeto al prójimo, hacía tabla rasa de las más sencillas reglas de educación, asumiendo graves responsabilidades para el futuro.

Sin embargo, reconociendo el Compasivo su cristalina sinceridad, le acarició las inquietas manos y enunció:

¡Amparado sea el defensor de la verdad!

Y se dirigió a otros parajes, entregándolo a la protección de misioneros fieles.

Tornando al círculo del seguidor, en otra época, reparó en diferente posición. Entregárase el discípulo a la difusión de los principios edificantes que adoptara, condicionándolos a su punto de vista. Escribía páginas vehementes y profería discursos conmovedores. Proyectaba en los oyentes la vibración de su fe. Era conductor de las masas, héroe del verbo primoroso, hablado y escrito.

El Sublime Instructor lo abrazó y declaró:
¡Iluminado sea el ministro de la palabra celestial!
Y ganó otros rumbos, colocándolo bajo la inspiración de valerosos emisarios.

Transcurridos largos años retorno el Magnánimo y notó su transformación, el aprendiz exhibía heridas en el alma. La conquista del mundo no era tan fácil, reflexionaba con amargura. Manteniendo su sinceridad había sido enfrentado por la falsedad ajena. Deseoso de practicar el bien, era incesantemente perseguido por el mal. Veíase rodeado de espinos. Soportaba calumnias y sarcasmo. Blanco de burlas y de humillaciones entre los que más amaba, traía el espíritu cribado de dudas y recelos perniciosos. Era incomprendido en las mejores intenciones. Si daba pan recibía pedradas. Si encendía luces, provocaba persecuciones de las tinieblas. Leía los libros santos, a la manera del hambriento que procura alimento; sustentaba sus ideales con grandes dificultades; enseñaba el camino superior ,con el corazón dilacerado y los pies sangrando...

El Sabio de los sabios le enjugó el copioso sudor y le dijo:
¡Amado sea el peregrino de la experiencia!

Y siguió su camino confiándolo a cariñosos benefactores. Regresando tiempo después, el Salvador percibió su sorprendente situación. Llorando, silenciosamente, reconocía el discípulo que mucho más difícil que la conquista del mundo era el dominio de sí mismo. En minutos culminantes del aprendizaje, se entregaba también a fuerzas inferiores. Aunque se mantenía de pie, sabía, por experiencia propia, cuán amargo sabor imponía el lodo a la boca. Cedió, varias veces ,a las sugestiones indignas que combatía .Aprendió que, si era fácil enseñar el bien a los otros, era siempre difícil y doloroso edificarlo en sí mismo. El que condenara la vanidad y el egoísmo, la voluptuosidad y el orgullo, verificaba que no había desalojado a tales monstruos de su alma.

Renunciaba al combate con el exterior, para poder luchar mucho más consigo mismo. Vivía bajo la presión de una tempestad renovadora. Consciente de las flaquezas e imperfecciones de sí mismo, confiaba, por encima de todo, en el Altísimo, a cuya bondad infinita sometía los torturantes problemas individuales, a través de la oración y de la vigilancia entre lágrimas.

El Divino Amigo le secó el llanto y exclamó:

¡Bendito sea el hermano del dolor que santifica!

Y siguió su camino, encomendándolo a los colaboradores celestiales

Transcurridos algunos años, regresó el Misericordioso y le admiro la nueva situación. El discípulo se había renovado completamente. Prefería callar para que otros se hiciesen oír. Analizaba las dificultades ajenas por los tropiezos que había enfrentado en la senda. La comprensión en su alma era dulce y espontánea, sin ninguna tendencia a la superioridad que humilla. Veía hermanos en todas partes y estaba dispuesto a auxiliarlos y socorrerlos, sin preocupación de recompensa. A sus ojos, los hijos de otros hogares debían ser tan amados como los hijos del techo en que naciera. Entendía los dolorosos dramas de los vecinos, honraba a los ancianos y extendía manos protectoras a los niños y a los jóvenes. Leía los escritos sagrados, pero observaba la eterna sabiduría en la abeja laboriosa, en la nube distante, en el murmullo del viento. Se regocijaba con la alegría y bienestar de los amigos, al igual que participaba en sus infortunios. Envidia y celos, despecho y cólera, no le perturbaban el santuario interior. No sentía necesidad de perdonar, porque amaba a los semejantes como Jesús le había enseñado.

Oraba por los adversarios gratuitos del camino, convencido de que no eran malos sino ignorantes e incapaces. Socorría a los ingratos, recordando que el fruto verde no puede ofrecer el sabor del que madura a su tiempo. Lloraba de júbilo, a solas, en la oración de alabanza, reconociendo la extensión de las bendiciones que recibiera del cielo. Interpretaba dolores y problemas como recurso de mejoría sustancial. Las luchas eran para el peldaño de ascensión. Ante sus ojos, los perversos eran hermanos infelices, necesitados de compasión fraternal. Su palabra jamás condenaba. Sus pies no caminaban en vano.

Sus oídos se mantenían atentos al bien. Sus ojos veían más alto y más lejos. Sus manos ayudaban siempre. Sintonizaba su mente con la Esfera Superior. Su mayor deseo, ahora, era conocer el programa del Maestro y cumplirlo. Predicaba la verdad y la enseñaba a cuantos buscasen oírlo; pero, experimentaba mayor placer en ser útil. Guardaba feliz, la disposición de servir a todos. Sabía que era imprescindible amparar al débil para que la fragilidad no lo precipitase en el polvo, y ayudar al fuerte a fin de que la fuerza mal aplicada no lo envileciese. Conservaba el conocimiento, el ideal, el, entusiasmo, la combatividad a favor del bien, la experiencia benefactora y la oración iluminativa, pero por encima de todo, comprendía la necesidad de reflejar la Voluntad de Dios en el servicio al prójimo. Sus palabras se revestían de ciencia celestial, la humildad no fingida era gloriosa aureola en su frente, y por donde pasaba, se agrupaban en torno a los hijos de la sombra, buscando en su alma la luz que aman casi siempre sin entender...

El Señor encontrándolo en semejante estado, lo estrecho en sus brazos, de corazón a corazón proclamando:
¡Bienaventurado el siervo fiel que busca la Divina Voluntad de Nuestro Padre!

Y entonces pasó a habitar con el discípulo para siempre.

(Mensaje recibido por el médium Francisco Cándido Javier, tomado de “Luz de encima”, Cáp., 3 págs. 23-26, FEB, Río de Janeiro, Brasil)

Pensamientos sobre la Evolución anímica

El libro de los Espíritus, en la pregunta 115, nos dice: "Dios creó a todos los espíritus sencillos e ignorantes". Algunas religiones predican un pecado original o una cierta inclinación hacia el mal desde el mismo momento de nuestro origen, lo cual entra en contradicción con un Dios justo e infinitamente bueno, pues no podría crear nada malo o inclinado al mal sin alterar entonces su bondad infinita. La afirmación que nos brindan los espíritus superiores es clara y precisa: "somos creados simples e ignorantes", lo que implica que no habría nada malo que limpiar ni corregir en el principio el espíritu, preparado para empezar a vivir experiencias físicas, intelectuales, emocionales y morales, de tal forma que podamos comenzar la evolución en busca de la perfección. Como dice El Libro de los Espíritus en su pregunta 540: "todo se encadena en la naturaleza desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que a su vez ha empezado por el átomo".

La Ley de Conservación, impresa en el interior de todas las criaturas, genera en el hombre, encarnado en este mundo de expiación y pruebas, experiencias que asentarán en nuestra psique los instintos de supervivencia y conservación necesarios para la proliferación de la especie y del individuo.
Un espíritu encarnado en otro mundo que no fuera de expiración y pruebas, seguirá teniendo en su interior el conjunto de leyes universales que escuchará de forma intuitiva, pero evidentemente no tendrá porque tener los mismos instintos que los que se desarrollan en el planeta Tierra.
La Tierra, al ser un mundo de expiación y pruebas, normalmente no deberá ser el primer mundo al que venga un espíritu recién creado, puesto que no tendría nada que expiar. Debe de haber mundos de acuerdo a las características de cada nivel evolutivo dentro de la infinidad de mundos existentes. De aquí se sigue que si bien los instintos no son implícitos en el hombre en el inicio, sólo las leyes universales lo son, pero al estar encarnado en un mundo en particular, los adquiere como habitante de él, conectándose al inconsciente colectivo generado de la especie al entrar en sintonía con él.

A diferencia del resto de las criaturas, en el hombre, la inteligencia le da el potencial de superar los instintos. Mal utilizada, junto a un libre albedrío mal dirigido, los instintos pueden tomar una dimensión completamente desvirtuada, alejada del santo propósito de su creación, dando origen a las pasiones. Las Leyes de Conservación y Sociedad, siendo perfectas, infieren en el espíritu de la criatura el ansia por vivir, por relacionarse y crecer, apareciendo los instintos conforme el ser humano crece en experiencias. Estos instintos, son efecto de múltiples causas, de las cuales, la principal y perfecta es la Ley de Conservación. El resto de las causas son el resultado de las experiencias y elecciones de los individuos, que muy frecuentemente son erróneas durante un periodo importante de su evolución, manteniéndolos ese tiempo bastante próximos a la animalidad debido a sus desvíos.
En El Génesis de Allan Kardec, capítulo 3º, número 11, podemos leer: "El instinto es la fuerza oculta que induce a los seres orgánicos a actos espontáneos e involuntarios con miras a su conservación."

La inteligencia y la conciencia desplaza al instinto, y siendo estas más próximas a la naturaleza de Dios, lógico es pensar el camino evolutivo nos acerque mas a la perfección de la divinidad, con una inteligencia y conciencia plenas y perfectas, que a la animalidad con sus instintos.
El espíritu desde el inicio, adquiriendo conocimientos y experiencias, no siempre tiene la suficiente capacidad de discernimiento para rechazar lo negativo, optando con dichos errores por un camino que abre las puertas al dolor y al miedo. El miedo aparece como sentimiento y conduce irremediablemente a nuevas equivocaciones que generarán más dolor y sufrimiento. Sin Fe adquirida, el espíritu con sentimientos de miedo y desesperación consigue temporalmente aplacarlos mediante el supuesto bálsamo del orgullo y del egoísmo, al traerle falsas seguridades y expectativas.
El egoísmo aparentemente le da la seguridad material que garantiza su supervivencia, acumulando posesiones que le esclavizarán. El orgullo le da una falsa seguridad mental al sentirse diferente, incluso en cierto modo superior frente al resto, acallando temporalmente el miedo implantado en su corazón.
El orgullo directamente es un sentimiento que nos separa de lo divino, de la unidad con Dios.
El espíritu absorbido por el temor se centra tanto en el orgullo y el egoísmo como única vía para aplacar su miedo, que termina creando un estado de conciencia inferior, llamado personalidad o ego, identificándose completamente con ella. El espíritu amortigua sus potencialidades al caer en las vibraciones de miedo, cegándose con el orgullo y el egoísmo, acumulando energías densas entorno a su conciencia, ahora llamada conciencia egóica, o ego.

Las capacidades espirituales propias del espíritu se amortiguan en su nueva visión de si mismo, bloqueándolas y renunciando a ellas por su propio desconocimiento y bajo tenor vibratorio. El orgullo y el egoísmo anula toda intuición espiritual y el espíritu queda encerrado en sus propias "redes mentales", las cuales sólo tienen contacto con un mundo densificado, manteniendo un estado de conciencia inferior completamente apegado a lo puramente material.
Este ser orgulloso desvirtúa la intuición de la Ley de Conservación desarrollando el instinto de supervivencia egoísta, la Ley de Reproducción en la pasión de búsqueda de placer, la Ley de Sociedad en instinto de dominación del fuerte sobre el débil y la Ley de Progreso en la pasión materialista de acumular sin saciedad.
En las Obras Póstumas de Allan Kardec podemos leer: "Dios creó al hombre sencillo e ignorante y el se ha hecho egoísta y orgulloso exagerando el instinto que Dios le dado para su propia conservación."
Y en El Génesis, capítulo III, número 10: "Si se estudian todas las pasiones e incluso los vicios, se ve que muchos tienen su origen en el instinto de conservación".

Filtrando la realidad con un nuevo prisma mental, el individuo se esclaviza así mismo entrando en una espiral donde cada acción refuerza el patrón mental erróneo y amplificando los temores que lo originaron.
Aparece la mente subconsciente como el contenedor de todos los nuevos contenidos que el espíritu va incorporando a su psicología. La mente subconsciente, gracias a sus mecanismos de aprendizaje, posee una cierta capacidad lógica para establecer patrones y hábitos que escapan al consciente. Utilizando una lógica básica, materialmente intachable, puede justificar lo que espiritualmente sólo serían simplemente sofismas. Acumular riquezas y proteger bien de los demás nuestras posesiones, es materialmente acertado para garantizar la supervivencia, pero espiritualmente no lo es.
Sólo cuando tenemos una moral y unos conocimientos espirituales firmes y un autoconocimiento elevado conseguimos poner límites a nuestras reacciones automatizadas, poniendo freno a nuestras pasiones y vicios, depurando nuestro espíritu de contenidos extraños incompatibles con las Leyes Universales, alcanzando, consecuentemente, niveles de conciencia más elevados, como consecuencia de la liberación del espíritu.
Pero nuestro espíritu y periespíritu no se depuran con tanta facilidad como con la que caemos. La acción y el pensamiento son fundamentales en todo proceso de modificación de uno mismo.
Un pensamiento erróneo dio origen a una acción, la cual generó una experiencia "inmediata" que reforzó el error asimilado por la mente subconsciente, que al repetirse frecuentemente genera un hábito, un vicio o una pasión. Hacemos incapié en la palabra inmediata, para diferenciar de la experiencia "causal" que tendrá como consecuencia a la acción realizada. Toda acción tiene una consecuencia causal según la Ley de Causa y Efecto. La experiencia inmediata corresponde a la experiencia efímera resultado del objeto de la acción buscado, mientras que la experiencia causal nos marcará nuevas pruebas y expiaciones, posiblemente en futuras reencarnaciones dolorosas.

El subconsciente desde ese momento tiene una pauta aprendida que intentará repetir en cada situación semejante o cuando surja la posibilidad, generando en ocasiones incluso la necesidad de su repetición periódica. Para romper este vicio tan fuertemente arraigado no será suficiente con el propósito mental nuevo, un reaprendizaje depurativo será necesario pasando obligatóriamente por el campo de la acción y de la voluntad. La práctica de la Caridad, en el marco de la Ley de Sociedad, es el santo recurso que tenemos para purificar nuestro ego y arraigar tendencias morales y de servicio en nuestro interior convirtiéndonos realmente en seres útiles para la evolución anímica de la humanidad.
Podemos leer en El Evangelio según el Espiritismo, en el Capítulo XVII, apartado 2º, "...En efecto, si se observan los resultados de todos los vicios y aún de los simples defectos, se reconocerá que no hay ninguno que no altere, más o menos, el sentimiento de la caridad, porque todos tienen su principio en el egoísmo y en el orgullo, que son su negación;..."

Mientras nos veamos dominados por nuestra mente egóica, gobernada por el orgullo y el egoísmo, la identificación que ejerce sobre el espíritu hace que se aplique sobre sí misma el propio instinto de supervivencia. Proclamándose la liberadora y regente del espíritu, su supervivencia será vital para la consecución de tan altos objetivos prometidos. Un instante sin pensamientos, sin actividad mental significaría la muerte momentánea de la mente, un instante de peligro que pondría en jaque todo el sistema mental tan complejamente sustentado. Por esta razón nos es tan difícil parar la mente, dejar los pensamientos en blanco y liberar por un instante el espíritu para que pueda abrirse a realidades espirituales con su intuición.

Una buena técnica para detener la mente es centrarnos en el presente. La mente egóica rehuye el presente. En el pasado es donde consigue las identificaciones que refuerzan el orgullo y justifican los planes egoístas para el futuro. En el futuro prepara la ilusión que nos saque del presente y nos sugestione para reforzar los nuevos hábitos desviados. Sólo en el presente y con la comprensión de que disponemos de todo lo que realmente necesitamos podremos minar el miedo, generador del orgullo y egoísmo, desintegrando nuestras identificaciones pasadas que nos separaban de la creación y lo divino, instaurando el amor como principio fundamental que regirá nuestras vidas y nuestras decisiones, considerando el futuro como el instante siguiente a todos los presentes vividos activamente llenos de conciencia espiritual centrados en el servicio, la entrega y en la práctica de la caridad, como único medio para progresar moralmente.

Antiguas religiones ya nos daban importantes consejos espirituales. El Bhagavat Gita, desde hace mas de 5000 años, nos habla de la eliminación del deseo. Sin deseo no proyectamos nuestra mente sobre la idea de poseer en el futuro aquello deseado. Pero eliminar el deseo, aunque ayude, no es una respuesta completa por sí misma. Podríamos mencionar las palabras de Jesús que nos instaban a tener Fe, como el mejor remedio para nuestros males. Vivir el presente con Fe es una forma de parar los mecanismos ilusorios de nuestra mente y empezar a activar la consciencia de nuestro espíritu. La Fe es el don bendito que nos libera de las preocupaciones e inseguridades, al ponernos en las manos del Creador con su Justicia y Bondad infinitas. Trabajando constantemente el bien, en el presente, nos liberamos de proyectar nuestro pensamiento al futuro y purificamos nuestra mente iluminando el despertar a una vida mas espiritual.

Si todavía no se comprende la implicación directa que hay entre el orgullo y el temor podemos hacer el siguiente razonamiento que aporte una pequeña luz a nuestra conciencia: El orgullo es separación. No existe el orgullo entre iguales. Donde hay unión no hay orgullo. El orgullo nace con la identificación. Identificación genera una identidad, el ego, la personalidad, pero pone límites a nuestra individualidad.
Continuando el mismo párrafo de El Evangelio según el Espiritismo leemos: "...porque todo aquello que sobreexcita el sentimiento de la personalidad, destruye, o al menos debilita, los elementos de la verdadera caridad, que son: la benevolencia, la indulgencia, la abnegación y la devoción". La identidad pertenece a lo inferior, la individualidad puede ser sublime. y transcender. Identificarnos con algo nos separa del resto del universo no-identificado, el cual incluye lo divino, desconectándonos de la divinidad y del mundo espiritual. Por tanto el orgullo supone una separación de Dios y la sensación de desamparo espiritual, con la correspondiente agonía de nuestro espíritu. Esta agonía y la sensación de desamparo alimentarán el temor que fundamenta el orgullo y el egoísmo en una espiral que nos puede llevar a las peores miserias humanas, tal como ha demostrado la historia de este planeta.

J. I. Modamio
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”

ENTREVISTA A YOLANDA DURÁN Y EQUIPO DEL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN INFANTO-JUVENIL DE LA F.E.E.


1. ¿Qué es la Educación Espírita Infanto-juvenil?
La educación espirita infanto-juvenil es inculcar a los más pequeños y a nuestros jóvenes, a través de los conocimientos de la doctrina espirita, valores morales para que el día de mañana sean hombres y mujeres de bien. Es una labor importantísima si pensamos que los niños de hoy son el futuro de mañana, que serán los dirigentes de nuestros centros espíritas, que serán los carpinteros, fontaneros, médicos, ingenieros, políticos… que dirigirán nuestro planeta. Es el acercarles a Dios, el mostrarles que hay vida después de la muerte, que todo pasa por alguna razón… en resumen es enseñarles espiritismo con un lenguaje más apropiado para ellos y con actividades donde aprenden todos estos conocimientos de una forma divertida. A mi me hubiese encantado cuando era niña que me hubiesen llevado a un centro espírita con este tipo de actividades. Allan Kardec decía “Será por la educación más que por la instrucción que se transformará el mundo”.

2. Sabemos que eres la coordinadora del Departamento Infanto-Juvenil de la Federación y que hay un equipo constituido en este área, ¿Quiénes lo formáis?
Así es, el equipo está formado, hasta el momento, por Claudia Werdine, Nair Andrade, Elaine Lettieri y yo. Cada una de nosotras somos una pieza fundamental para este departamento. Todas tenemos una buena base espírita, nos encantan los niños y tenemos muchas ganas de trabajar. Además contamos con la gran experiencia de Claudia que lleva más de 20 años trabajando con niños en este sentido y que dedica gran parte de su tiempo al viajar por Europa divulgando en los centros espíritas la importancia de la educación espírita en los niños. La verdad es que son unas estupendas educadoras. Por otro lado, también tengo que decir que contamos con el apoyo de la Federación Espírita Española y de su presidente Salvador Martín.

3. ¿Cómo surge este equipo de educación infanto-juvenil?
Pues la idea de formar un equipo de trabajo surgió de la necesidad que hay en España de fomentar que los niños vayan a los centros espíritas y aprendan igual que sus papás. En principio fue idea de Salvador Martín, y nos pusimos manos a la obra hasta conseguir empezar con un equipo bastante más grande, pero por motivos particulares y personales de cada uno, se fue reduciendo hasta los que somos hoy. No llevamos mucho tiempo en funcionamiento, aunque si estamos trabajando para que esta actividad tenga un crecimiento notable en nuestro país.

4. ¿Qué proyectos tenéis?
Debido al poco material de que disponemos los centros espíritas españoles sobre educación espírita infanto-juvenil y que hasta hoy lo poco que teníamos ya está obsoleto, estamos empezando a realizar unos manuales teórico-prácticos que sirvan de ayuda a futuros educadores. Queremos que estos manuales sean muy actuales, dedicados a que los niños de hoy en día puedan aprender, divertidos, con un lenguaje adaptado a ellos.
Otra actividad que estamos realizando son los “Encuentros espíritas de Niños” que vamos a hacer en los congresos y que ya hemos empezado en este último que ha habido recientemente en Calpe el pasado mes de diciembre.

5. Es cierto. Hemos visto que en el XVI Congreso Nacional habéis realizado actividades para niños, con muy buena aceptación, ¿En qué se han basado? ¿Cuál es vuestra valoración?
Nosotras nos hemos quedado muy contentas con el resultado de este “Primer Encuentro Espírita de Niños” en el Congreso. Durante los tres días que duró, estuvimos tratando temas como la importancia de la familia, nuestros derechos y deberes, el ayudar a los demás, la amistad, Dios, el verdadero sentido de la Navidad… y todo ello acompañado de juegos didácticos, cuentos, dibujos, globos, música… los niños quedaron encantados y al final fueron a buscarnos para decirnos que el año que viene quieren volver a apuntarse. Esto para nosotras ha sido una gran alegría y un gran aliciente para seguir trabajando. En esta ocasión, y espero que en las siguientes también, colaboraron con nosotras dos chicos de mi centro espírita, Félix González y Paloma Trujillo de 16 y 18 años respectivamente y también quedaron muy contentos.

6. ¿En el próximo congreso también dedicaréis ese espacio para niños?
¡Por supuesto! Enseguida nos vamos a poner manos a la obra para realizar el “II Encuentro Espírita de Niños” aunque intentaremos hacer alguna modificación. Este año hicimos las clases dirigidas a niños entre 5 y 12 años y para el próximo congreso vamos a intentar hacer también clases para nuestros jóvenes.

7. ¿Por qué llevar a los niños al centro?
Pues para responder esta pregunta deberíamos hacernos otra los adultos, ¿qué importancia tiene que yo, como adulto que soy, asista a un centro espírita? Pues la misma importancia que tiene el que nosotros vayamos a un centro a aprender para poder mejorarnos y poder evolucionar, es la que tiene para los niños. Si algo es bueno para nosotros también lo es para nuestros hijos, no tiene sentido lo contrario. La persona que conoce el espiritismo sabe lo primordial que es el mejorarse moralmente, toda la ayuda que tenemos frente a la vida cuando adquirimos estos conocimientos espíritas, la seguridad que nos aporta el saber que no estamos solos en ningún momento que siempre tenemos al lado a nuestro guía espiritual que nos apoya, que la vida continúa… todo esto debemos trasmitírselo a nuestros pequeños para que el día de mañana, cuando se enfrenten a sus pruebas sepan comprenderlas, aceptarlas y superarlas. Es nuestra responsabilidad como padres y como espíritas.

8. Sabemos que en muchos centros no hay niños, ¿qué pueden hacer sus dirigentes para ayudar a formar un grupo de los mismos?
¿Qué es primero el huevo o la gallina? La mayor parte de los centros en España no abren clases de educación espírita infanto-juvenil porque no hay niños para ello. Mi consejo es que piensen en todos los niños espirituales que necesitan de estas clases. Si queremos que los niños vengan a nuestros centros tenemos que tener actividades para ellos. Una vez que implantemos estas actividades los niños vendrán, porque la espiritualidad se encarga de ello. Lo fundamental es empezar sin importarnos si tenemos un niño, dos o ninguno, porque tenemos que estar seguros que niños siempre vienen, primero vendrán desencarnados y después poco a poco irán llegando encarnados.
También es cierto, como he dicho antes que hay muy poco material con el que poder trabajar. Aquí sólo me queda decir que estamos en ello.

9. La persona que quiera aprender o que se quiera encargar de los niños en su centro ¿qué debe hacer? ¿Puede contactar con vosotras? ¿Cómo debe hacerlo?
Por supuesto, estamos encantadas de poder ayudar a todo el que lo necesite. Puede contactar conmigo a través de la Federación www.espiritismo.es ó a través mi e-mail yeratthel@hotmail.com ó yeratthel@gmail.com


Preguntas al resto del equipo:
1. ¿Cómo veis la educación espírita infanto-juvenil en España?

CLAUDIA WERDINE. La Educación Espírita Infanto-Juvenil es una actividad prioritaria y de gran importancia para la formación de una sociedad más justa, honesta, responsable… En estos días de hoy estamos oyendo en todo instante la palabra “crisis”, pero en realidad la crisis que hace perder el norte al mundo es la crisis del carácter, responsable de todas las otras. El momento reclama la acción de hombres éticos, honestos, escrupulosos, con espíritu de justicia y compenetrados en sus responsabilidades. Necesitamos iniciar ya la reforma de la Sociedad y eso haremos educando a los niños y jóvenes, futuros ciudadanos del mundo. Veo con mucha alegría y esperanza la iniciativa de España en divulgar esta tarea a través de sus Congresos Nacionales, sus periódicos, portales-web… El camino es largo, bien lo sabemos, pero lo importante es que comencemos a caminar.

NAIR ANDRADE. Como un desafío necesario, urgente y colectivo. El primer paso en este proceso es la toma de conciencia de la importancia de la tarea. El segundo, la formación de los educadores y el tercero, la puesta en marcha de la actividad. No se puede olvidar la célebre enseñanza dada por uno de los mentores de las excursiones y tareas de aprendizaje en la que participaba el espíritu Andre Luiz, que nos recuerda que cuando el trabajador está listo, el trabajo surge. Es decir, el interés y la formación de los educadores espíritas precede al surgimiento de los educandos. Es importante que la aparente ausencia de niños en los centros espíritas no sea un obstáculo al planteamiento de la propuesta de educación infantil y juvenil.

ELAINE LETTIERI. Lo veo como algo que se debe implantar lo antes posible, de modo estructurado, por todo el país. Los niños serán los futuros espiritistas, es necesario sembrar las semillas que germinarán mañana.

2. ¿Qué tal la experiencia en este “I Encuentro Espírita de Niños” en el congreso?

CLAUDIA. Para mi, este I Encuentro Espírita de Niños fue de extrema importancia para la correcta divulgación de la actividad que se realiza con los niños y jóvenes del centro espírita, denominada Educación Espírita Infanto-Juvenil. Durante nuestras clases en este encuentro, los padres, responsables, dirigentes espíritas, trabajadores… podían visitarnos y observar las actividades que los niños estaban realizando y así, esclarecer sus preguntas y dudas en relación a lo que se hace con los niños y jóvenes en el Centro Espírita.
En paralelo, nuestro equipo de trabajo puede intensificar un intercambio mayor de experiencias, no solo entre nosotras, si no también en relación con los niños, pues muchas de las veces son ellos los que nos ofrecen un mejor camino a seguir.
Para mi en especial, este Encuentro fue muy valioso, por los resultados positivos alcanzados y por el avance de la Educación Espírita Infantil dentro de Europa, pues para mi alegría, este año fueron realizados con suceso dos Encuentros Infantiles, siendo el otro en Holanda, en Octubre.

NAIR. Para mí, superaron las expectativas iniciales. Fue muy positivo ver cómo los niños se integraron y se entregaron a la propuesta con entusiasmo y compromiso.

ELAINE. Ha sido genial. Para nosotras, una experiencia vitalizadota para seguir trabajando en nuestro proyecto. Nos lo hemos pasado muy bien y según lo que nos dijeron, ellos también se lo pasaron genial. Hemos aprendido juntos, compartido, jugado e hicimos todos nuevos amigos.

PALOMA TRUJILLO. Para mi fue una experiencia inolvidable, estar esos tres días con lo niños jugando, cantando, bailando, fue muy divertido...me sentía como uno de ellos ¡je, je! La verdad es que me gustó mucho. No dudaría en repetirlo ya que a mi los niños me encantan y me divierto mucho con ellos…espero que se sigan haciendo más actividades como esta.

FELIX GONZALEZ. Pues a mi me pareció un poco extraño al principio, lo de estar rodeado de tantos niños... y siendo un chico serio como yo, pues me resultó un poco complicado empezar a congeniar con ellos. Pero después ya cuando te acostumbras estas de risas, bailes, dibujos, y cosas de estas… es divertido. Y me pido repetir en todos los siguientes.

3. ¿Qué importancia tiene para vosotras la introducción de este tipo de educación en los centros espíritas?
CLAUDIA. Para mí es fundamental la introducción de esta actividad en los Centros Espíritas, pues la educación de los niños y de los jóvenes es la mejor manera de que el Centro Espírita realice la mayor de las finalidades del Espiritismo: transformar a todos en hombres de bien. No puedo concebir un Centro Espírita en el cual las nuevas generaciones no reciban la Educación Espírita, porque sin esto estaremos condenado el futuro a una grave tarea curativa de las heridas adquiridas en el tránsito de la juventud para la razón.
Por tanto, el Centro Espírita consciente de su misión, debe conducir todos sus esfuerzos no solo para la creación de las clases, si no también para su pleno funcionamiento, considerando su importancia en términos de formación moral de las nuevas generaciones y de la preparación de los futuros trabajadores del Centro y del Movimiento Espírita.

NAIR. Etimológicamente educar significa "sacar de dentro", "llevar hacia fuera" aquel potencial que ya existe dentro de cada uno de nosotros. Los niños son espíritus que reencarnaron para dar continuidad a su proceso de educación. Como dice Herculano Pires, en el libro Pedagogía Espírita, la finalidad de la educación espírita infantil es despertar en los niños sus fuerzas interiores y hacer que ellas afloren en el plan de la conciencia. Tanto la pedagogía clásica, como la pedagogía espírita reconocen, aunque desde perspectivas distintas, la importancia de la infancia para la formación del ser, ya que los niños son más receptivos, maleables y abiertos a la influencia que el contexto ejerce sobre ellos. Siendo así, las impresiones positivas o negativas que sean recibidas durante esta etapa serán determinantes para el espíritu, ya sea en el contexto de la actual o futuras experiencias reencarnatorias. De esa forma, la educación en los centros espíritas es una contribución relevante a la transformación (cambios en la forma de manifestación y acción del niño en la vida) y a la trascendencia (despertar de la esencia potencialmente perfectible) del ser.

ELAINE. Es vital que los Centros se estructuren desde ya para recibir a los niños que llegarán (y llegarán). Es menos complicado de lo que la gente se plantea. Con tener un día y horario de actividades para ellos, en el mismo espacio de estudios de los adultos, con gente involucrada en el trabajo de educación espírita infantil (y aquí estamos para ayudar en lo que sea, material, ideas de actividades, lo que nos requieran).

SALVADOR MARTÍN (presidente de la Federación Espírita Española).
1. ¿Cómo has evaluado la experiencia de este último congreso con referencia a los niños?
Ha cumplido con creces las expectativas y los fines que se perseguían que no estaban restringidos a una mera acción educativa sobre los niños asistentes al congreso sino fundamentalmente divulgar esta educación espírita infanto-juvenil entre padres y centros espíritas. Contando las clases con la observación directa de aquellos congresistas interesados.

2. ¿Qué planes tiene la FEE con respecto a la implantación de la educación espírita infanto-juvenil de España?
Crear conciencia entre padres y espíritas sobre esta necesidad y deber que tienen tanto unos como otros ante esta educación moral que no podemos dejar al amparo de la inercia social y en la que nos cabe un papel activo. Es un error, en la noble misión de padres, esperar a la adolescencia o edad adulta para que elijan tal o cual opción, de la misma forma que sólo podemos pretender enderezar un árbol cuando los brotes son jóvenes y flexibles. Sin obviar el ejemplo que, en la acción educativa de padres a hijos, juega un papel decisivo.

3. ¿Qué tipo de apoyo ofrece la FEE a los centros que lleven a cabo la tarea de educación...?
Además de continuar con las conferencias y seminarios que desde la federación se vienen ofreciendo hace años sobre esta temática ofrecer los manuales y el asesoramiento necesario para la implantación de estos estudios en los centros espíritas.

Entrevista realizada por el
Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra” de San Martín de Valdeiglesias

BIOGRAFÍA DE YVONNE AMARAL PEREIRA


Yvonne Pereira nació el 24 de diciembre de 1906 en la ciudad de Villa de Santa Tereza de Valença, hoy conocida con el nombre de Río das Flores, al sur de Río de Janeiro.

Su padre era un pequeño comerciante llamado Manuel José Pereira y su madre Elizabeth do Amaral. Fue la mayor de cinco hermanos aunque su madre tenía otro hijo de un matrimonio anterior.

A poco menos de un mes de nacer Yvonne sufrió un golpe de tos que la dejó prácticamente asfixiada, en estado cataléptico y donde todos, incluidos los médicos la dieron por muerta. Su familia con muchísima pena vistieron a Yvonne para su entierro y prepararon el velatorio. Mientras tanto su madre se retiró a su habitación para rezar cuando de pronto, Yvonne despertó llorando. Durante seis horas la niña estuvo en estado cataléptico. Tiempo después se supo que todo sucedió debido a todas las cargas que traía de su última existencia terrestre, ya que se suicidó ahogándose.

Yvonne creció en el seno de una familia espírita y muy humilde. Su padre se enfrentó en varias ocasiones a la quiebra económica pues ayudaba a los que más lo necesitaban aunque se perjudicase él mismo. Más adelante, su padre comenzó a trabajar como funcionario público y ahí continuó hasta el fin de sus días en 1935.

Yvonne comentaba que en su casa era muy común ayudar a los más desfavorecidos y que eso fue algo que marcó su vida.

Con cuatro años Yvonne veía y escuchaba a los espíritus de manera tan natural que no los diferenciaba de las personas encarnadas. Tenía dos espíritus amigos con los que pasaba más tiempo:

- Charles. Ella decía que era su verdadero padre, debido a los recuerdos que tenía de una encarnación anterior.
- Roberto de Canalejas, quien decía haber sido un médico español de mediados del siglo XIX, por quien también sentía un profundo afecto debido a su vinculación en existencias anteriores.
Pero Yvonne no tuvo una infancia feliz. Vivió con constantes recuerdos de su última vida en España y echaba mucho de menos a su anterior familia y ciudad. De hecho en su casa sentía como extraños, sobre todo, a su padre y hermanos. A causa de esto vivió, prácticamente, sus primeros diez años de vida en casa de su abuela paterna.

A los ocho años de edad tuvo su primer contacto con un libro espírita y a los doce, su padre le regaló “El Evangelio según el Espiritismo”. A partir de los trece años comenzó a frecuentar reuniones prácticas de espiritismo que le encantaban puesto que podía ver a los espíritus comunicantes.

A penas tuvo estudios debido a las dificultades financieras de su familia. Para poder ayudarles tuvo que ponerse a trabajar muy pronto dedicándose a la costura, el bordado y a la artesanía con flores.

Como desde muy pequeña le encantaba leer pudo formarse como autodidacta y a los dieciséis años ya había leído obras clásicas de Goethe, Bernardo Guimaraes, José de Alentar, Alexandre Herculano, Arthur Conan Doyle, entre otros.

El fenómeno de la catalepsia que ocurrió al principio de su vida, se le repitió varias veces, y a partir de los 16 años se volvió algo habitual. Todos los cuentos, romances, mensajes mediúmnicos recibidos por ella lo hacía entrando en este estado y en otras ocasiones a través del sueño.

Desarrolló diferentes tipos de mediumnidad. Era médium psicógrafa, pasista, de incorporación, poseía mediumnidad de efectos físicos de materialización, hacía recetas homeopáticas asistidas por entidades de gran elevación como Bezerra de Menezes o Bittencourt Sampaio entre otros, se dedicó a la desobsesión… Pero de todos estos fenómenos lo que más le gustaba eran los de desdoblamiento, incorporación y recetar.

Su obra mediúmnica asciende a más de una veintena de libros entre los cuales cabe destacar “Memorias de un Suicida” y “Recuerdos de la Mediumnidad”. Igualmente escribió muchos artículos publicados en diarios populares, pero que desgraciadamente hoy en día están perdidos.

Fue una médium independiente a la que sólo le importaba servir a lo que ella llamaba “La Iglesia de lo Alto” y al ejercicio de la caridad en cualquier día y en cualquier momento en que fuese requerida por los necesitados. Fue una espirita convencida y trabajó duramente en la divulgación del espiritismo, tanto dentro como fuera de Brasil.

En los primeros días de marzo de 1984 le comunicaron la necesidad de someterse a una operación quirúrgica. Debían ponerle un marcapasos. Yvonne no estaba muy de acuerdo alegando que “no valía la pena el trabajo de colocarle un marcapasos”. Aún así accedió. Fue así como en medio de esa operación, el 19 de Marzo de 1984, Yvonne desencarnó regresando al mundo espiritual.

Yolanda Durán.
Centro espírita “Entre el Cielo y la Tierra”.

AGENDA ESPÍRITA - MADRID - ENERO 2009

ENERO

9 de Enero a las 19,30hrs “Leyendas e intrigas en la vida de Carlos V” por Víctor Correas en Asociación de Estudios Espírita de Madrid

16 de Enero a las 19,30 hrs “El mundo ante el 2012” por Rafael Palacios en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

21 de Enero a las 19.30 hrs Gira de Fernando Espejo en CEYDE (confirmar fecha y hora)

22 de Enero a las 20 hrs Gira de Fernando Espejo en Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra

23 de Enero a las 19.30 hrs “Las ciudades espirituales” por María Jesús Albertus en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

30 de Enero a las 19 hrs Conferencia de Lindomar Coutinho e Ileana Azevedo sobre la mediumnidad en Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra.
30 de Enero a las 19.30 hrs Conferencia “La psicología del futuro” por Alfredo Alonso en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid.

FEBRERO

6 de Febrero a las 19.30 hrs Conferencia “Trabajando con el mundo mayor” por Carlos Recio en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

13 de Febrero a las 19.30 hrs “Musicoterapia” por Juan Ignacio Cuesta en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

20 de Febrero a las 19.30 hrs “El hombre ante la gran escuela” por Juan Miguel Fernández en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid

27 de Febrero a las 19.30 hrs “Juegos: Herramientas de conocimiento” por Jesús Callejo en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid.


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DIRECCIONES DE CENTROS CITADOS:
- CEYDE C\ Montera nº 10-12 planta 2 nº 3 Madrid. Más información en el 687996853 y 654876975
- Asociación de Estudios Espíritas de Madrid, Calle de la Bolsa, 14, 1º Dcha. Letra D. 28012-MADRID
- Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra”, Avda. de Madrid 29 Local, San Martín de Valdeiglesias. Telf. 678667213

CONCURSO - POESÍA A ALLAN KARDEC

Queridos amigos, lo primero es daros las gracias a todos los que estáis enviando vuestras poesías a la redacción de nuestro periódico. La verdad es que nos gustaría publicar todas y que todos pudierais conseguir el premio pero tenemos que decantarnos por una. En esta ocasión la poesía ganadora es la de Jesús Gutiérrez Lucas al que damos la enhorabuena.

A todos los demás recordaros que aún podéis ganar un pack de la Codificación Espírita en el próximo número, que será el último del concurso, en nuestro “Especial Allan Kardec”.

¡Esperamos vuestras poesías!

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ANTE LA TUMBA DE
ALLAN KARDEC

Ante la tumba el mausoleo
guarda tras de su busto
todo un misterio
que conecta con lo druídico,
lo espírita, lo universal.

Bajo de esas piedras, dolmen erecto,
descansa el cuerpo material
del que fuera de la doctrina
fiel maestro, codificador,
y organizador de la pedagogía espiritual.

¡Hipólito cuán pocos saben
al mirarte en Père-Lachaise
quien fuiste en realidad!
Mas las flores brotan sin descanso
testimoniando con su esencia
tu obra sublimadora de conciencias
en el lar íntimo de la Humanidad